Aprendizajes Para El Nuevo Paradigma
1. EDUCAR PARA LA INCERTIDUMBRE
La realidad cambia a una velocidad tan grande que nos sorprende cuando menos lo esperamos, los cambios que antes se daban en seis siglos ahora se dan en menos tiempo: nuevos inventos, nuevas modas, nuevos? comportamientos, todo esto nos crea una sensaci?n de confusi?n, de inestabilidad, de? incertidumbre…
Como dice Edgar Morin, el siglo XX ha descubierto la p?rdida de futuro, es decir, su impredicibilidad. Y es cierto en cuanto pensemos a la humanidad en una constante aventura a trav?s de la historia. Justamente el sentido hist?rico del futuro ha sido el de progreso, mientras que ahora, ese mito se derrumba, el devenir queda abierto a la idea de lo impredecible. No queremos decir con esto, que no creamos en la idea de progreso.
Evidenciando los nuevos aportes de la ciencia en la demostraci?n de las incertidumbres (teor?as del caos, etc.), podremos comenzar a mostrar las debilidades del paradigma de la simplificaci?n, en un largo camino de aprendizaje, progresivo y evolutivo hacia el reconocimiento de lo improbable como elemento interviniente de nuestro conocimiento. La inclusi?n de la incertidumbre como variable en nuestros an?lisis, en nuestras actividades de razonamiento, nos permitir?? dar un salto cualitativo en el desarrollo de nuestro?pensamiento. ?Qu? nos trae este salto cualitativo? Nos trae la posibilidad de pasar del pensamiento program?tico, lineal, a un tipo de pensamiento estrat?gico.
Ya al mencionar la palabra programa se nos vienen a la mente las siguientes figuras: orden, secuencia, pasos, clara definici?n principio-fin, procedimiento, etc. El programa establece una secuencia de acciones que deben desarrollarse, para desembarcar en un determinado fin. Ahora bien, esta secuencia de acciones est?n comprendidas en un entorno estable, ordenado, y sobre todo debe permanecer est?tico. Lo negativo, es que al menor acontecimiento de desorden externo el programa encuentra obst?culos y se paraliza, es demasiado fr?gil a las fluctuaciones de contexto, y es demasiado r?gido para manejar contingencias.
La estrategia, en cambio, elabora escenarios de acci?n y tiene en cuenta para su desarrollo las certezas, incertidumbres y probabilidades que rodean la situaci?n, que condicionan el contexto. Estos escenarios de comportamiento o de acci?n son din?micos y permiten modificaciones, adaptaciones y repercusiones en el mismo camino de la acci?n. Es por estos motivos que, donde tengamos entornos de inestabilidad e incertidumbre, el pensamiento estrat?gico se hace m?s que indispensable. Es en estas situaciones donde siempre debe prevalecer la estrategia ante el programa.
2. EDUCAR PARA EL GOCE
Educar en el goce significa generar entusiasmo, en todas y cada una de las actividades.
Entonces, un proceso educativo sostenido por el entusiasmo, significa que todos los miembros de la escuela se sientan vivos, comparten su creatividad, generan respuestas originales, se divierten juegan, gocen. Educar para el goce significa movilizar las energ?as en una aventura l?dica compartida; sentir y hacer sentir, participar entregando lo mejor de s? y recibiendo lo mejor de los otros. Todo ello implica necesariamente un ambiente gozoso, tanto en los recursos materiales como en el encuentro humano. Entra aqu? la riqueza de los sentidos, de la imaginaci?n y de la creaci?n colectiva.
Si hemos nacido para gozar tenemos todo el derecho a aprender a gozar. Esto va directamente en contra de modelos ilusorios del goce, como los difundidos a escala masiva por la publicidad. Hay otras formas, como las respuestas a la pregunta: ?cu?ndo gozas la vida? Si la actual escuela no ense?a a gozar, el sentido de una educaci?n? alternativa es educara para el goce. El goce es un punto de partida y de llagada, un acicate para vivir y la clave de la vida misma.
3. EDUCAR PARA LA SIGNIFICACI?N Y LA EXPRESI?N
Una educaci?n con sentido educa protagonistas, seres para los cuales todas y cada una de las actividades, todos y cada uno de los conceptos, todos y cada uno de los proyectos, significan algo para su vida. Es esa significaci?n el punto de partida de la significaci?n del mundo y de los dem?s. La capacidad de dar sentido, de significar el mundo y la propia experiencia, pasa por la capacidad de criticar los sentidos y los sinsentidos ajenos.
La significaci?n pasa por la relaci?n: lo que genera espacio para comunicamos, sentimos protagonistas, expresar lo que siento, lo que me desaf?a. Las personas se tornan significativas para nosotros/as cuando nos reconocen como ?otro? ?otra?: no nos manipulan, ni utilizan. Nos brindan tiempo.
Tiene sentido lo que hago, en la medida en que me permite ser yo misma/o, expresarme con y ante los dem?s. Buscamos el sentido no s?lo individual, sino institucional pues construir sentidos es dialogar, concertar con los otros lo que consideramos significativo. Ello implica conocer, acercarse a la identidad institucional y desde all? estar abiertos a conjugar las diversas interpretaciones. Es importante hacer el ejercicio de traducci?n. Nos hemos movido en el contexto de una cultura homog?nea, que no exigia reconocimientos de las diversidades culturales. La tarea es ahora mayor y exige reconocer, traducir y cruzar las significaciones.
4. EDUCAR PARA LA CONVIVENCIA
Educar para convivir es? educar para ?vivir con? porque estamos en el mundo para ?entre ayudarnos?, no para ?entre destruirnos?, como dec?a don Sim?n Rodr?guez. Por ello, todo aprendizaje es un inter-aprendizaje. La frase fue acu?ada tambi?n por don Sim?n. La clave pasa por lo compartido, por lo que puede ser aprendido de los dem?s.
En s?ntesis, no se puede educar para convivir si no se educa en la cooperaci?n y participaci?n colectiva, en el inter-aprendizaje.
La escuela tradicionalmente ha sido organizada para aislar a los educandos, de manera que no trabajen entre ellos sino con la supervisi?n del docente. Este aislamiento suele ser presentado como uno de los elementos b?sicos de la situaci?n de quien sigue un proceso de educaci?n a distancia. Se habla de personas dispersas, que siguen materiales instruccionales sin conexi?n alguna entre ellas.
Una propuesta alternativa reivindica necesidades humanas tan b?sicas como la convivencia, las relaciones interpersonales, la participaci?n, el afecto y todo ello es posible en la escuela salesiana que desde el acompa?amiento a los j?venes y el asociacionismo nos acercamos? a sus vivencias y sentires para crear sentido de vida y lograr consensos.
5. EDUCAR PARA LA APROPIACI?N DE LA HISTORIA
En la medida en que una propuesta se centra en el aprendizaje (autoaprendizaje e inter-aprendizaje) y no en la ense?anza, el rol protag?nico del proceso se desplaza del docente al educando. Este solo hecho abre el camino al acto educativo, entendido como construcci?n de conocimientos, intercambio de experiencias, creaci?n de formas nuevas. Y es precisamente ese protagonismo, ese quehacer educativo, el que permite una apropiaci?n de la historia y de la cultura. El camino no es el de preparar para hacer historia y cultura en el futuro, sino lograrlas aqu? y ahora, haciendo historia y haciendo cultura en cada acto educativo.
En la cultura se educa por la producci?n cultural, porque todo producto cultural y su proceso son educativos. Esto vale tanto por la apropiaci?n de lo creado por otros hombres como por la creaci?n inherente al acto educativo, Se educa para la apropiaci?n ofreciendo caminos a las virtudes activas. La escuela privilegia virtudes pasivas: obediencia, sumisi?n, orden, memoria, puntualidad, y castiga virtudes activas: creatividad, riesgo, cr?tica, imaginaci?n, intuici?n. Son estas ?ltimas las que hacen historia. Se trata de elegir entre un hombre sometido a la historia y un hombre que hace historia.
La educaci?n a distancia tradicional, anclada en general en la obsesi?n por la respuesta correcta, busca acomodar a sus estudiantes a una historia ya hecha, en la que ninguna novedad, ninguna aventura de la imaginaci?n o de la inteligencia caben. Una propuesta alternativa se orienta, a trav?s de la mediaci?n pedag?gica, a promover y cultivar las virtudes activas.
No somos s?lo espectadores de la historia, sino seres hist?ricos. En ese sentido, la cultura postmoderna, en oposici?n al proyecto de la modernidad, asegura la valoraci?n del individuo, su subjetividad y su potencial expresivo. Un sistema educativo que responda a las necesidades de su contexto debe elaborar propuestas que permitan a las personas descubrir y desarrollar distintos modos de apropiaci?n de su experiencia cultural.
Una escuela que busque un punto de equilibrio entre la cultura acumulada y la construcci?n en el presente de esta historia, centrada en la expresi?n, en el arte, en la ?tica, en el gozo de ser agente importante de esta misma historia. Favorecer la reflexi?n y la toma de conciencia, el cambio de mentalidad, para que se de un nuevo estilo de escuela, educando para la percepci?n cr?tica, construyendo una identidad cultural, favoreciendo experiencias significativas.
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