El desterrado

1 min


Al preguntarme hacia donde voy, mi seguridad descarrila y por un tiene rieles sobre los que andar.
Pero poseo la certeza que la vida no tiene planes para mí, y mucho menos ganas de librar una sonrisa, aplauso o mera caricia a mi desgastado espíritu. Que se halla enterrado bajo estratos de dura y seca tierra negra de cementerios olvidados ; donde la soledad anida en panteones de malolientes cadáveres de esperanzas muertas por lanzas de decepción.
Cuando arribo a un puerto me quitan las amarras para nuevamente dejarme a la deriva, navegando solo entre turbias y negras aguas de incertidumbre ; sin islas a la vista o buques de auxilio.
Y saltando solo entre nubes blancas de ilusiones, aspirando lineas de artificial personalidad, llego al extasis de moverme sin dirección o razón.
Bebo de la fuente de la maldad, abrevadero obligado de los desahuciados por el olvido ; de aquellos que nacen sin el número ganador, sin siquiera traer consigo un premio consuelo, desechos de Dios arrojados al mundo para alimento de su morbo sagrado.
Y cansado de caminar en senderos sin destino, perdido en el desierto del amor, donde los desterrados por el engaño son condenados a buscar entre cada grano de arena a su alma gemela, decido abandonar la pelea y entregarme a la sed mortal del que nada tiene.
Caigo, no me levanto y muero, entre espinas y basura, piedras y troncos ; sin haber conocido esa joya que muchos se jactan de tenerlo, pero que sin embargo nadie sabe como conseguirlo…felicidad.


Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *