El acrónimo OSNI (Objeto Sumergible No Identificado), también traducido por objeto submarino no identificado (Stonehill y Mantle, 2010, p. 11), se refiere a un supuesto caso de avistamento en el cual un objeto desconocido aparece o se sumerge en el agua. Por su supuesta naturaleza o su posterior evolución en el aire suele asociarse con ovnis (objeto volador no identificado).1
Se le atribuye la paternidad del término al suizo Erich von Däniken y su supuesta existencia se ha relacionado con dos conjeturas formuladas por la madrileña Beatriz Gato-Ribera, según las cuales la Tierra podría formar parte de una civilización mucho más avanzada que desea observarla, pero no contactar con los humanos, debido al abismo tecnológico que los separa. Asimismo, tampoco desearía ser detectada, por lo que ocultaría sus señales y habitaría bajo mares y lagos para pasar desapercibida.
Al contrario que los platillos volantes, existen muy pocos indicios físicos de los OSNIs, como fotografías o imágenes en movimiento, aunque sean lejanas, borrosas y con poco detalle como suele suceder con los objetos voladores no identificados. Tampoco los informes militares sobre posibles detecciones submarinas pueden ser muy precisos, lo impide la naturaleza del medio acuático. Sin embargo y al igual que con los sucesos aéreos, no hay ninguna prueba de su existencia.
Sobre los objetos submarinos no identificados no se han realizado investigaciones como el Proyecto Libro Azul, lo que ha influido en la escasez de catalogaciones, taxonomías y publicaciones, especialmente de monografías.
El término se le atribuye al helvético Erich von Däniken quien lo habría escrito en su libro Osni: los reyes del agua.2 La definición de OSNI sería: Si un ovni entra en el agua… se convierte en un O.S.N.I..2 Es necesario puntualizar que la fuente original receptora de la cita no aporta suficientes datos para localizar la obra, por lo que el supuesto libro de Däniken no han podido ser hallado de momento,3 por tanto la paternidad del acrónimo constituye un dato sin confirmar.
Según la definición estos avistamientos requerirían la existencia previa de un ovni o varios, a quienes se les atribuye un origen extraterrestre mayoritariamente. Esta vinculación también la recoge Francisco Javier Torrent Rodrigo (2010, p. 81) tomando como referencia las palabras de J. M. García Bautista en la publicación El fuego del dragón,nota 1 quien afirma que la mayor parte de los avistamientos se realizan en zonas costeras. Ante dicho dato estadístico, Ricardo Campo advierte que las estadísticas manejadas por muchos ufólogos no pueden ser tenida por fiables y menos aún por consensuadas, ya que la ufología de gran tirada no se caracteriza por su rigor. Por tanto, las zonas del Planeta o los países donde hay más avistamientos desconocidos varían con cada escritor.4
Cabe concluir que cualquier O.S.N.I. sería un OVNI que navegaría por el agua, emergido o sumergido, y cuya procedencia no se puede determinar. Como en el caso de la ufología, el término «desconocido» no se refiere a que se ignore la bandera bajo la cual navega, lo desconocido es su propia naturaleza porque no se sabe si se trata de un barco, un sumergible, un submarino, un aparato anfíbio… incluso si son animales acuáticos o submarinistas.5 Como se ha indicado, existe una tendencia que fija su procedencia fuera de la Tierra, sin embargo autores como Torrent Rodrigo (2010, p. 81) no aclaran de qué planeta, satélite, sistema estelar o galaxia provendrían dichos objetos; por lo tanto la hipótesis extraterrestre no resuelve la incógnita.
No es fácil encontrar una tipología clara y consensuada sobre las distintas formas de los OSNIs, como sí sucede con los objetos sin identificar vistos en el cielo. Tampoco se puede indicar con seguridad una silueta predominantes, como erróneamente se hace con los platillos volantes, producto de un error cometido en 1947 por el periodista Bill Bequette al confundir la forma de volar de los objetos vistos por Kenneth Arnold, con la propia forma de los objetos.6 De la misma manera, se ha revelado difícil localizar bibliografía que muestre taxonomías de los posibles «osninautas», es decir, los supuestos tripulantes de los osnis, como sí ocurre en el campo aéreo con los denominados «grises», por ejemplo.
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a saber lo que habra
cuando se habla de la marina argentina….ponen marinos hablando en ingles …mmmmm incomprobable !..
UN CASO LOS AMERICANOS PODRAN NEGARLO PERO TANTOS CASOS Y FOTOS Y VIDEOS , QUIEN LO VA A NEGAR LAS GENTES SABEN LO QUE VEN , NO TODOS SOMOS TONTOS
.
SE QUE LA CIENCIA A CAPTURADO ALGUNOS DE ELLOS AHORA BIEN QUE HACEN SI SIGUEN VIOLANDO EL ESPACIO AEREO Y VIOLAN LAS MUJERES Y HOMBRES HASTA COJEN LOS HUMANOS DE CONEJILLOS DE INDIA —-SABEMOS QUE ATACAN CON LASER, SABEMOS QUE SE ESTRELLAN COMO LOS AVIONES, TODO HABLADURIA O SONA TAQUES DEMONIACOS EN OCACIONES O ESTAMOS SIENDO VISITADOS E INVADIDOS PPOR DISTINTAS ESPECIES, PERO ME QUEDO CON MI FE EN DIOS Y EN LA COMPAÑIA DE MILLARES DE ANGELES.
WAO ESO ES UNA INVACION
DE VISITA O SE LLEVAN O RAPTAN LAS ESPECIES?
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Legal
interesante
Asombroso!
ese movimiento que nombra al final ya se sabia… desde al finales de la gerra fria…el problema es el hecho que para mantener una burbuja y para eso se necesita una velocidad incial de unas 60 millas/hora