Metodologia De Intervencion Con Familias En Riesgo

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de intervención, no se trabaja con ella en su totalidad, sino con los diferentes subsistemas a través de su inclusión en grupos de iguales.

Nos encontramos, por tanto, con una intervención en la que se considera a la familia como un sistema y en ella están presentes problemas de comunicación, de relación que cristalizan en efectos concretos no deseados y que han aflorado por una circunstancia específica claramente identificable que precisa de una intervención cualitativamente diferente a la anterior.

Cualquier intervención con cualquiera de los componentes de la familia tiene repercusiones en toda ella. Así todos los miembros de la familia influyen y son influidos por el grupo y cada uno de sus participantes, estableciéndose una continua y compleja red de relaciones de la que nadie puede sustraerse. A ello hay que añadir la valoración que se realiza de la comunicación entre iguales ya que ésta presenta unas características y riqueza que la convierten en un instrumentos terapéutico de primer orden (17).  Aunque se esté trabajando de manera directa con sólo un miembro de la familia, el resto ha de conocer esta intervención y de manera indirecta se les implica en ella, invitándoles a participar en diferentes actividades.

En estos casos, es importante la creación de grupos de apoyo, ya que supone la constitución de un marco para tratar los problemas familiares, en un clima adecuado, creando lazos que permiten la expresión espontánea de las dificultades y sentimientos. Son instrumentos esenciales en la intervención con familias para abordar problemas, que hacen referencia a tales dificultades de comunicación, producidos por nuevas situaciones familiares que generan disfunciones leves, de reajuste y que precisan una intervención grupal basada en el intercambio de información y experiencias con personas que comparten las mismas o parecidas circunstancias.

Pongamos un ejemplo: el nacimiento en una familia de un niño con alguna discapacidad puede comprometer y alterar las funciones que tradicionalmente se le reconocen a la familia, como son, atención y cuidado físico, socialización y educación, etc. Se trata de un acontecimiento importante, de una crisis en el ciclo vital familiar. La tareas de cuidado y atención aumentan, de forma que se produce un estrés añadido al que se genera con el mero nacimiento de un niño.

En el ejemplo expuesto, y como educadores familiares, tendríamos que hacer frente a las necesidades que puedan surgir como son:

– Información adecuada a la edad sobre la situación del niño y proceso de tratamiento.
– Comunicación con la familia de las repercusiones que para todos ellos tiene la nueva situación.
– Reconocimiento por los padres de los avances del niño.
– Tiempo para él mismo y compartido con los padres.
– Dotarles de estrategias para afrontar las reacciones de los demás y las nuevas cargas y responsabilidades familiares.

Intervención con familias problema o multiproblema

Para algunos autores constituye la intervención más habitual de los educadores familiares y que principalmente se caracteriza por  tener muchas carencias tanto en sus procesos internos como externos. Generalmente son familias distantes en sus relaciones con los sistemas sociales de su entorno y a los que sólo les queda el apoyo de un profesional o experto en temas de familia.

En estos casos, se necesita de una fuerte intervención tanto a nivel individual como grupal, en la que, dada la complejidad de la realidad familiar, suele ser necesaria la coordinación de diversos profesionales de diferentes instituciones o centros, por lo que la intervención puede estructurarse de la siguiente manera:

a) Solicitud de ayuda por parte de la familia: Se realiza por alguna necesidad que consideran perentoria. El educador familiar ha de realizar un estudio completo de la familia sin descuidar la demanda explícita. De esta manera ha de articular cuidadosamente lo que supone la respuesta a una demanda con la utilización de esta respuesta como instrumento de acercamiento a la familia, a una realidad mucho más compleja.

b) Puesta en contacto con otros profesionales: En la primera exploración no es infrecuente encontrar que otros profesionales han intervenido respondiendo de manera puntual y específica a demandas anteriores, finalizando su intervención con la cobertura de las mismas o con la derivación a otro servicio, o bien que en ese momento la familia, a través de otro de sus miembros está en contacto con otros profesionales para la cobertura o la solución de otro problema. El objetivo es recabar la máxima información e ir preparando una intervención coordinada.

c) Una vez establecido un diagnóstico inicial del caso es preciso tener una reunión de coordinación con todos los profesionales que de una forma u otra hayan estado o están trabajando con la familia y que consideren necesaria una intervención diferente. Se trata de ir trabajando con la familia para que sea capaz de ir afrontando de manera autónoma su funcionamiento. Es imprescindible establecer lo siguiente:

– Diagnóstico inicial de los diferentes miembros de la familia y de ésta como unidad realizado por todos los profesionales.

– Oferta de ayuda concreta que se realizará a la familia y que servirá como instrumento para articular una ayuda de mayor alcance. Es decir, se trata de priorizar las diferentes demandas que la familia haya planteado, racionalizarlas e irles dando respuestas en la medida en que la familia sea capaz de irse implicando en las mismas. Se comenzará, por tanto, por cubrir totalmente aquellas que sean consideradas imprescindibles y que no pueden ser asumidas por la familia inicialmente, para progresivamente ir estableciendo aquellas que han de contar con apoyos parciales y finalizar por las que deben ser asumidas por la propia familia.

– Nivel de participación de los diferentes profesionales en el proceso con especificación de las tareas a realizar, calendario de sesiones, etc, estableciendo claramente quién asumirá la responsabilidad de la coordinación.

– Calendario específico de actuaciones, criterios evaluativos y reuniones de coordinación (reuniones que quedarán recogidas en actas)

– Oferta de ayuda, acuerdo, contrato: se realizará la oferta de ayuda a la persona que haya planteado la demanda, presentando esta oferta según lo acordado en la reunión de los profesionales, es decir, como una intervención que supera el marco puntual y trata de articular la ayuda en un proceso más profundo. Ello conllevará una serie de entrevistas individuales con otros miembros de la familia que habrá de finalizar con una entrevista de todos los miembros familiares implicados e interesados con los que se iniciará el proceso de la forma acordad, estableciendo claramente las actuaciones, el calendario de las mismas, los criterios de evaluación, etc.

– Intervención: Se trata de articular los diferentes recursos con la progresiva responsabilidad de la familia en la utilización de los mismos. Es decir, en la intervención inicialmente tienen un protagonismo importante los diferentes profesionales en la articulación de los diversos recursos, pero solo de manera escalonada los diferentes miembros de la familia irán asumiendo este protagonismo.

– Evaluación y finalización: El proceso finaliza evaluando todo lo realizado. Se trataría de haber conseguido que la familia no continúe siendo cliente habitual de los servicios sociales por haber adquirido unas pautas de funcionamiento que le permita ser más autónoma.

Antes de finalizar, no podemos pasar por alto una de las técnicas más empleadas en la intervención con familias, la cual expone una primera visión global de la misma; estamos hablando del conocido GENOGRAMA, el cual es una representación gráfica de una familia (con varias generaciones) que registra información sobre los miembros de esa familia y sus relaciones. Su estructura en forma de árbol proporciona una rápida visualización de las complejas relaciones familiares y,  es una rica fuente de hipótesis sobre cómo un problema clínico puede estar relacionado con el contexto familiar y su evolución a través del tiempo.

Por lo general el genograma se construye durante la primera sesión y luego se revisa a medida que se obtiene más información; ayuda al profesional o experto y,  a la familia,  a ver un «cuadro mayor», tanto desde el punto de vista histórico como del actual: es decir, que la información sobre una determinada familia puede interpretarse en forma horizontal a través del contexto familiar y vertical a través de las generaciones.

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