Siempre Existir?n Seductores De Mujeres
?»Ladrones de guante blanco del enamoradizo coraz?n femenino que buscan presas f?ciles entre mujeres solteras, viudas o divorciadas, y sin despreciar en ning?n caso a infieles casadas -que lo son porque antes fueron enga?adas por sus propios maridos y con sus mejores amigas-. ?ste es el mundo actual del coraz?n humano, que busca amor all? donde nunca lo encontrar? y que muchas veces no sabe reconocerlo cuando lo tiene ante sus propias narices?»
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El ancho mundo de Internet esta sirviendo de plataforma para que desaprensivos hombres de mente estrecha, un hombre guaperas-dir?a uno-,que se sirvan de los e-mails para conquistar los corazones de mujeres que, muchas veces por las prisas que nos impone la actual vida, no disponen de tiempo para enamorarse cara a cara, y prefieren las Webs de contactos: muchas veces son objeto de robos de joyas, dinero, ropas…, con lo que los ?cazamujeres’ de pocas miras y guante blanco hacen su agosto, y desaparecen cual si fuesen fantasmas que habitaban en? los castillos medievales.
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Siempre existir?n seductores de mujeres, ladrones de guante? blanco y rompe y rasga-del enamoradizo coraz?n femenino-, que buscan presas f?ciles entre mujeres solteras, viudas o divorciadas , y , sin despreciar en ning?n caso, a infieles casadas-que lo son-,porque antes fueron enga?adas por sus propios maridos y con sus mejores amigas: este es el mundo actual del coraz?n humano, que busca amor all? donde nunca lo encontrar?, y que, muchas veces no sabe reconocerlo cuando lo tiene ante sus propias narices: esta terrible enfermedad del desamor tambi?n la padecemos los hombres, y en la misma medida nuestro sufrimiento es el mismo.
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Siempre nuestro mundo estuvo lleno de ?donjuanes’, en los textos literarios y en la vida cotidiana. El amor siempre es cosa de dos: uno que est? enamorado, y otro que finge estarlo (en este caso concreto de ?Siempre existir?n seductores de mujeres’), para despu?s huir allende los mares…, y si te he visto no me acuerdo. Somos , y en realidad, los hombres necios, y nuestra necedad qued? reflejada en la famosa?
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De todos es sabido que las hijas de Eva tienen cualidades asombrosas, que sacan de los m?s profundo de sus corazones: si quieren gritar ellas son capaces de sonre?r, si quieren llorar pueden llegar a cantar, si est?n contentas pueden llorar y se ponen nerviosas cuando r?en: as? de sencillo, aunque nos parezca lo contrario. Sigo diciendo que son seres perfectamente complementarios con los hombres, y que sin ellas?qu? iba a ser de nosotros. Recuerdo? la redondilla, que dice: «Hombres necios que acus?is / a la mujer sin raz?n (?).»
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Comprobamos como est?n dispuestas a? mostrar su capacidad de amor( con el/la ni?o/a de nuestras ilusiones hechas realidad/es)?, y conllevando las prisas, el estr?s, el exceso de trabajo ?para unos y otros, saben de tal manera ilusionar nuestros corazones para que no nos olvidemos nunca, y para el bienestar de ambos-hombre y mujer, mujer y hombre-, que ambos poseemos»corazones vivos» para amar, desear, y acompa?arnos los unos a los otros, por el resto de nuestras vidas: ?stas ser?n vitales para no vivir en la soledad que se produce con nuestros propios ego?smos: Estos nos convierten en ?corazones muertos’ de nuestra propia soledad, si no los usamos de forma racional, humana, sensata… Dice un proverbio chino: «S?lo se consume el que no ama…».Sin embargo, interponemos muchas veces nuestros propios individualismos, ego?smos… en funci?n de lo que otros nos puedan resolver. «No hables mal de las mujeres: la m?s humilde te digo que es digna de estimaci?n porque, al fin, de ellas nacimos», Calderon_de_la_Barca (Madrid, 1600-Madrid, 1681).
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«Puede que est? dormida, quiz? adormecida…pero que m?s da. Me pasa todos los d?as del a?o que tengo que levantarme sobre las 6:30 a.m., y es que el despertador no para de ?ladrar’,deseo no ir al trabajo porque me aburre sobremanera hacer todos los d?as las mismas cosas…Y total para qu? me sirve trabajar tanto.» Nada de nada. Tengo que representar muchos roles: el de esposa amante, el de mam? complaciente, el de administradora del hogar. Tambi?n soy la maestra de mis hijos, pues les tomo las lecciones todos los d?as…Mi liberaci?n como la de las dem?s mujeres nos est? costando un ojo de la cara. Y encima…lo de siempre: el repetitivo ?acoso sexual’ de que somos objeto… ?Maldita sea mi suerte! Lo digo una y mil veces: son reflexiones en alta voz, mis reflexiones puras y duras.
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«Parece mentira que, en los tiempos actuales, con tanta informaci?n que observamos aparentemente entre los seres vivientes, sean necesarias las agencias matrimoniales o agencias del coraz?n dedicadas a poner en contacto corazones de mujeres.» Cuando Dios cre? al hombre, dijo: «No es bueno que el hombre est? solo, le har? ayuda id?nea para ?l (G?nesis 2:18)».
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Verdaderamente no sale uno nunca del asombro que me produce, y lo digo con la mano en el coraz?n, que, muchas personas, se pasen la vida mendigando amor, justicia, paz, maternidad, humanidad… Parece ser que es nuestro sino muy com?n en los tiempos actuales. ?Si hablar? mi coraz?n… de cuantas cosas nos enterar?amos! Y habl? mi coraz?n y me relat?:
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?Es verdad! Soy un hombre observador, y disfruto-desde luego-ayudando a mis semejantes. Era la hora de la siesta -que nunca duermo-, y me encontraba sentado sobre un banco en el jard?n. Dos mujeres j?venes, de entre treinta y cinco y cuarenta a?os, hablaban a voces, como lo hacemos la mayor?a de los espa?oles. Piensa uno que ha escuchado todas las cosas de este mundo, pero no, siempre surge algo nuevo. «No puedo aguantar m?s. F?jate: ayer me dijo mi jefe que, si me acostaba con ?l, me propondr?a para jefe de secci?n. Ya sabes, habr? pronto un concurso ?oposici?n de r?gimen interno por m?ritos (?)- ?Qu? cara dura!», le contaba la rubia a la pelirroja. «Pues, si fuera yo, no lo pensar?a dos veces. ?Mira qu?… son doscientos cuarenta con cuarenta euros m?s al mes! ?Qui?n iba a enterarse?», le contest? la pelirroja.
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Y es que en las empresas, p?blicas y privadas, se hayan ya muchas mujeres desempe?ando labores propias de los hombres, pero sin perder para nada su identidad femenina. A su lado deambulan desaprensivos, vividores, buscadores de cuerpos ?oro suave? femeninos deseados… que acosan sexual y moralmente a las f?minas ?sean casadas, solteras o viudas?. Pasados unos minutos la rubia qued? sola, pero como estamos en democracia, me dijo mi atrevimiento: «Ac?rcate a esa chica, y trata de ayudarla». «?Perdone, se?orita, mi atrevimiento! No he podido sustraerme a escuchar sus conversaciones y, de verdad, creo que debe denunciarle», le manifest?. «Le presto mi reproductor de casetes. Ya ve, peque?o como un paquete de cigarrillos. M?talo en el caj?n de su mesa de trabajo, y presione aqu? («Rec»y «Play») cuando entre ese cazamujeres de mente estrecha», termin? dici?ndole.
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No es prueba suficiente ante los tribunales de justicia, pero si evidencia ?tica para que le cambien de negociado. «?Cree que tendr? arrestos suficientes para tenderle esta peque?a trampa a ese hijo de?», me contest?. Claro que s?, le dije, pues la democracia ?sus leyes? le confieren el derecho a defenderse, y belleza le sobra en abundancia pero para ser mujer de un solo hombre: su marido. Pues bien, ense?ando a un sinverg?enza a respetar a las mujeres, respetar? a la propia.
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Quien ama y respeta a una mujer est? amando y respetando al mundo entero [aqu? vuelve a recordar mi memoria la redondilla: «Hombres necios que acus?is / a la mujer sin raz?n (?).»]. No olvidemos que si nosotros estamos pernoctando en este valle de l?grimas se lo debemos a ellas. «La mujer quiere ser amada sin raz?n, sin motivo; no porque sea hermosa o buena o bien educada o graciosa o espiritual, sino porque es» (Henri Fr?deric Amiel, diario ?ntimo II). Nos ten?an ense?ado ?en a?os anteriores que por el mero hecho de haber nacido hombres, y no mujeres, dominar?amos el mundo: gran error el cometido por nuestros maestros. Hoy por hoy, y a Dios gracias, la mujer/es est?/n liberadas para bien o para mal, pero han asumidos todas sus consecuencias. Realmente esta se?orita?funcionario, como otras muchas, est? -todos los d?as del a?o mendigando honestidad… Cierto es, y he de decir, que el acoso sexual existe en todos los pa?ses del mundo, por desgracia.
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Y es que el motor que mueve la sangre por mis venas, el coraz?n, me habla siempre en silencio, y me dice, muchas veces, que todos somos unos mendigos… en busca del amor, en busca del amor de nuestro semejantes?
«Realidad, ficci?n y creatividad…?Y para esto se escribe: para distraer, ense?ar y hermanar a los pueblos del mundo entero, sin distinci?n de raza, sexo, religi?n, etc. Saber el c?mo y el cu?ndo adelantarse a los acontecimiento de inter?s period?stico», que dijo el poeta.
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Respecto a nuestras f?minas debemos recordar lo que dej? escrito, (Redondillas, III)? Sor_Juana_In?s_de_la_Cruz: «Hombres necios que acus?is / a la mujer



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