tem?a otro diluvio. Con las modificaciones para la instalaci?n de las velas se logr? ver el majestuoso cielo y permitir que ciertas plantas ayudadas por la luz del sol pudiesen crecer y desarrollar. Tomando en cuenta las dimensiones del barco, su altura y calado, y previendo que en el viaje tuviesen que desembarcar y con ello atravesar algunos r?os, se incluyeron como carga unas barcazas y unos peque?os botes muy parecidos a los que despu?s encontraron los navegantes de Col?n, eran usados por los ind?genas y que ?stos llamaban canoas. Si regresamos a la palabra anterior nos encontramos con otra palabra de gran significado que durante el desenvolvimiento de la novela nos ir? demostrando la autenticidad de los hechos. Canoa: Ca es un vocablo que en hebreo significa (como) y Noah remembrando a (No?) o sea algo que flotar?a tal como hizo No?, seg?n la Biblia (Canoa).
Y para darnos cuenta de la posibilidad real del viaje, podemos leer en los salmos:
26Hizo tambi?n el rey Salom?n naves en Ezi?n-geber, que est? junto a Elot en la ribera del Mar Rojo, en la tierra de Edom.
27Y envi? Hiram en ellas a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salom?n, 28los cuales fueron a Ofir y tomaron de all? oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salom?n.
1La flota de Hiram que hab?a tra?do el oro de Ofir, tra?a tambi?n de Ofir mucha madera de s?ndalo, y piedras preciosas.
12Y de la madera de s?ndalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehov? y para las casas reales, arpas tambi?n y salterios para los cantores; nunca vino semejante madera de s?ndalo, ni se ha visto hasta hoy.
13Y el rey Salom?n dio a la reina de Sab? todo lo que ella quiso, y todo lo que pidi?, adem?s de lo que Salom?n le dio. Y ella se volvi?, y se fue a su
tierra con sus criados.
Antes de comenzar nuestro viaje creo ser?a conveniente dar una vuelta por la ciudad de Jerusal?n, apreciar su arquitectura, ubicaci?n y dem?s. Para trasladarnos a esa ?poca, deber?amos dividir la imagen en tres etapas: antes, durante y despu?s de la construcci?n del Templo. En su primera etapa Jerusal?n, detallamos que la misma era una peque?a ciudad, construida sobre los escombros de antiguas ciudades y que en esta oportunidad se hab?a realizado como una fortificaci?n, puesto que la misma, hab?a sido atacada y defendida desde su mismo nacimiento. Sus alrededores, fuera de peque?as tiendas de campa?a, de vendedores que se acercaban a la ciudad para ofertar variados productos, y de algunos pobladores que permanec?an en las afueras en la espera el de encontrar albergue, el horizonte se pod?a distinguir, era inh?spito, toda una zona casi des?rtica, que en nada se parec?a a la Tierra Prometida por D?os a los jud?os, en las cuales habr?a uvas, muchas plantas al igual que leche y miel. Esto nos permite ver con claridad que la fe mueve monta?as, pues los jud?os ante ese panorama se sent?an como en la gloria. Aquellos fueron tiempos dif?ciles, las guerras que los primeros Reyes Sa?l y David tuvieron con las diferentes tribus y dem?s, no era una situaci?n como para creer que Jerusal?n les hab?a sido entregada a los jud?os, m?s bien pareciera ser que fue ganada a puro pulso. Cuando dio comienzo al reinado del Rey Salom?n, la situaci?n ya fue otra, se respiraba paz y por primera vez una tercera generaci?n de jud?os pudo pensar en cosas productivas. Es incre?ble la metamorfosis que en apenas diez a?os tuvo todo el entorno. Indiscutiblemente Jerusal?n fue durante este tercer per?odo un gran reino. Una empresa tan grande, de tal significaci?n e importancia como las que se estaban construyendo, reflejaban la seguridad que su gobernante le hac?a ver a su pueblo.
Durante casi veinte a?os, Jerusal?n nac?a cada d?a, a cada momento se descubr?an nuevas edificaciones, los trabajos encomendados por el Rey generaban en otros, deseos de hacer, y as? era muy alegre el ver la cantidad de obreros ocup?ndose de una obra o de otra, era algo digno de notar, miles y miles de hombres plet?ricos de fe cargando o arrastrando piedras, algunas hasta de once metros de largo por un metro ochenta de alto, que previamente hab?an sido cortadas y talladas para ser adosadas en su lugar, esto se hac?a con tal precisi?n que no requiriese luego el generar ruido o dar la impresi?n que fuese de una obra de construcci?n cualquiera, era como si se tratara de un rompecabezas en el que toda pieza estaba asignada a un lugar especial, el solo saber que una vez terminada la obra, ?sta servir?a para proteger el Arca de Dios, daba aliento para seguir trabajando sin desgano, con pasi?n, y esperanza. Fue en verdad una ?poca dorada, en la que el compa?erismo de sus ciudadanos era el emblema personal y com?n de un pueblo.
Tambi?n hab?a un segundo disfrute, en momentos de descanso, los obreros de un lugar se desplazaban a otros para ver como se iban desenvolviendo las diferentes piezas inmobiliarias. A veces unos, los m?s pudientes algunas veces hasta acompa?aban al Rey y a su comitiva para ir de visita una que otra vez al puerto que se encontraba cercano a la ciudad que hoy, suponemos se llama Ashdod, donde se estaba construyendo el nuevo Arca. Ese acontecer era como visitar un lugar festivo, era, como lo que podemos hoy ver en un circo, en una feria, un lugar pleno de espectadores ansiosos de disfrutes visuales.
Podemos suponer que sin lugar a dudas aquella distracci?n buscada era con creces alcanzada. Desde el ciudadano m?s humilde hasta el mism?simo Rey se deleitaban al cansancio con lo que ve?an. Y as? como florec?an los ?rboles en primavera, la ciudad viv?a en una constante primavera, en la que el brote de sus obras emulaba a las hojas o flores de las plantas.
La ciudad amurallada de Jerusal?n, tambi?n llamada ciudad santa, hasta hoy, es
una ciudad respetada y venerada por los fieles de las tres religiones monote?stas:
musulmanes, cristianos y jud?os (pues la mayor parte de los profetas y mensajeros
vivieron o estuvieron alguna vez en la ciudad, como Abrah?n, Jacobo, Isaac, Jes?s, Mar?a, Jos?, Juan, Zacar?as, Sal? y Mahoma. Las leyendas dicen que Ad?n se encuentra enterrado en una cueva entre Jerusal?n y la sepultura de Abrah?n. Caminar por sus limpias calles era deporte nacional, ir de un monumento a otro, encontrando en el camino un surtido muy variado de infinidad de productos, unos para uso personal tales como: alfombras, tapices, velos, vasos, vasijas, ropa, animales de tiro, etc., era algo normal, a?n pasados estos siglos Jerusal?n contin?a mostrando sus productos a los visitantes.
Durante el recorrido que hicimos, nos encontramos camino de la hoy conocida como Mezquita de Al Aqsa: Este es el segundo Templo construido por Abrah?n, el primero fue el hoy conocido como la Kaaba en La Meca (Arabia Saudita). Al Aqsa quiere decir «la m?s distante», llamada as? m?s de dos mil a?os m?s tarde por los musulmanes, por encontrarse distante de la ciudad de la Meca. Al otro lado vemos en su esplendor como retando al mismo sol, La C?pula de la Roca la que fue considerada como un santuario y sinagoga por Abrah?n, Jacobo y otros profetas. David y Salom?n tambi?n la consideraron como un sitio sagrado. A un lado est?: Al Buraq: Este es el muro que rodea al oeste, luego Al Aqsa, como ya dijimos anteriormente convertida as? en Mezquita desde la aparici?n de Mahoma unos mil a?os m?s tarde, todo en s?, es una parte indivisible del Santuario. Llamado Muro de las Lamentaciones por los jud?os, y se supone que Al Haykal fue construido en este mismo sitio por Herodes en el a?o 18 AC y destruido por Tito en el a?o 70 DC. Podr?amos seguir dando vueltas por toda la ciudad, por sus calles llenas de balcones y de terrazas alegres, conversar con su gente, con la mezcla de razas, religiones y culturas reinantes, visitar mezquitas, sinagogas, y espacios p?blicos, entrar en algunas tiendas, ver las telas, sandalias, la venta de v?veres, los sitios esos tan especiales donde se fabrica pan, pita, humus, babaganush, shiskebah, ensaladas, pescado cocho, garbanzos, dulces, yogurt, las esplendidas joyas con sus filigranas en plater?a, las trabajadas pulseras y zarcillos de oro, la divina cer?mica, los vasos tra?dos de otros lares y tantas otras cosas m?s, podr?amos hablar y detallar, pero como este libro no trata de convertirse en una especie de agenda tur?stica, creo que debemos volver a lo que m?s nos interesa.
No podemos olvidar, que durante este espacio de tiempo sucedieron muchas cosas. Por todos es sabido que su padre el Rey David, dio comienzo a la construcci?n del Templo, de hecho vale la pena enfatizar, que el llamado Muro de los Lamentos, ?nica parte que sirve como testigo de una obra y de una ?poca ya pasada que se mantiene erguida, fue su aporte, m?s seg?n cuentan los profetas, por tener sus manos manchadas con sangre, Dios, no le permiti? construir el Templo, esto fue reservado para Salom?n y aunque fue David quien luch? con muchos pueblos que disent?an ideas y religiones del mismo modo que antes lo hizo el Rey Sa?l, ahora a Salom?n con la paz puesta en bandeja de plata, acat? la encomienda de algo tan sagrado, y as? como dio comienzo a la construcci?n de sus nuevos aposentos, emprendi? la obra de la construcci?n del Templo.
Durante su reinado, Salom?n se encarg? de edificar, modernizar, humanizar, hacer de su cargo un ejemplo, guiar a su pueblo y en el ?nterin les dio c?tedra de sapiencia. En su reinado todo daba la impresi?n de existir para servirlo, y casi no hab?a gesto o semblanza que no estuviese dispuesto para la defensa de su poder y hasta nos atrever?amos a decir que hasta de sus placeres. Durante los a?os que rein?, su reino estaba a siglos de distancia de los otros, la vida bull?a en voz baja, pero aceleradamente, los logros que se


Comentarios