Ii Parte Las Minas Del Rey Salom?n En Am?rica Por Samuel Akinin Levy

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ciertos movimientos a las dem?s mujeres. El Rey aprovechaba estos ratos para dar una vuelta a la mesa y de esa manera al detenerse frente a una de sus esposas, mostraba que ella era la escogida para la noche, era su manera de hacerle saber la intenci?n de pasar una velada con la elegida. Eran esos los momentos en que cada una sacaba a relucir sus mejores sonrisas, ?nico modo posible de llamar la atenci?n del Rey. Ese d?a que pareciera el de una celebraci?n, estaban todas alegres, ninguna de las mujeres pod?a imaginar el verdadero motivo de la fiesta, pues de haberlo hecho no se hubiesen quedado de brazos cruzados. Es m?s esto que Salom?n estaba planeando hacer con el barco era algo que solamente ?l conoc?a, ya que en ning?n momento comparti? su secreto con sus asesores.

Salom?n era un hombre concienzudo y trabajador, trataba de cumplir hasta con obligaciones que eran ajenas a su investidura, pero ?l prodigaba con el ejemplo, tomaba cada caso con la mayor importancia y sus sentencias son ya conocidas por su justicia y ecuanimidad. Verlo en esos momentos comandando al nuevo ejercito de obreros, generaba un sentido de confianza en su criterio. De alguna manera durante esos a?os mucha de su gente, a escondidas, lo llamaban ?Dios?, porque estaba en todas partes; bien supervisando la construcci?n del Templo, su propio palacio, su barco, o analizando el lugar que en un futuro ser?a el aposento m?s sagrado sobre la faz de la tierra, el llamado Santo Sanct?rum.

Hay ciertos datos que deber?amos anotar de nuestro ya tan comentado Rey Salom?n (970-936 a.C.) pues el rein? durante 34 a?os, siendo el segundo hijo de David y Betsab? y tercer rey de Israel. Fue una personalidad influyente, yerno del fara?n egipcio Psusennes II y amigo del rey fenicio Hiram de Tiro. Su activa pol?tica exterior se bas? en concertar tratados con sus vecinos para preservar la paz e impulsar el comercio. Lleg? a almacenar riquezas fabulosas. Llev? a cabo el proyecto de su padre de construir un Templo. Sus operaciones militares fueron sobre todo defensivas, fortificando ciudades y reforzando el ej?rcito. Su famosa sabidur?a consist?a en un gran sentido com?n con grandes dotes de comerciante, estadista y guerrero. Esta fama creci? despu?s de su muerte cuando siglos despu?s fue admirado por musulmanes y jud?os por igual. Su reino fue desmembrado tras su muerte (936 a.C.). Con el incesante crecimiento de su har?n, oficiales y servidores, su gobierno degener? en la explotaci?n y la esclavitud de sus s?bditos.

Aunque se cuentan de ?l muchas historias, y algunas de ellas se mezclan con los

mitos, el Rey Salom?n acostumbraba en persona ir a ver el desarrollo de sus construcciones, lo hac?a muy a menudo, para ello, sal?a con una gran comitiva de

ministros y guardias de honor. Se dice que de vez en cuando bajaba a su pueblo. Si, al pasar por ciertos lugares mandaba detener su carroza y en persona miraba y supervisaba los mesones con frutas, al igual que las verduras y otros alimentos secos que de manera orgullosa ofertaban los mercaderes a la poblaci?n. Salom?n fue sin duda alguna un hombre antes que un Rey, y luego podr?amos agregar que fue un Rey para los hombres.

Hablamos de una manera simple, y lo hacemos al decir que se imparti? la orden de dar comienzo a la construcci?n del barco, pero creo que deber?amos detenernos en este punto y ver la complejidad de la obra en s?. El lugar en que se decidi? hacer la construcci?n estaba ubicado a la orilla del mar. El astillero requerido para tan gran obra, hizo movilizar a varios pueblos, la mano de obra requerida era de todo tipo, desde cargadores, calafateadores, carpinteros, costureras, pescadores, gente que se ocupara de la alimentaci?n, la log?stica y no pod?an faltar albergues y gente que cubriese el entretenimiento. La majestuosidad de la obra en si, hizo temblar a propios y a extra?os, era un sentir colosal, como el repetir la construcci?n de la Torre de Babel, algo que fue visto a los ojos de Dios como perverso, como un reto del que todos sabemos el pueblo jud?o fue castigado con la multiplicidad de las lenguas, lo que dificult? y detuvo la obra.

Este temor, entre el pueblo, sabios y profetas llenaban de dudas en si se deb?a o no permitir tal construcci?n, los argumentos de Salom?n eran muy claros y contundentes, si la Biblia daba tantos detalles en lo referente a la construcci?n era porque de alguna manera Dios estaba d?ndoles alas a su pueblo para volar.

Qu? asum?a en su mente Salom?n, eso era otra cosa, para hoy poder entender su

posici?n, debemos compenetrarnos con la situaci?n reinante. Trataremos de ser un poco claros, entraremos de lleno y sin pre?mbulos en lo que era motivo de inquietudes y que le quitaba el sue?o a nuestro Rey. Cuando se remonta en la historia casi tres mil a?os, se encuentran cosas y acciones, que nos pueden parecer il?gicas, y hasta podr?amos no entender, m?s sabemos que en esa ?poca, cumpliendo con las leyes religiosas, se castigaba con la muerte a mujeres infieles; luego de haberse demostrado o por lo menos tras estar conscientes de su falta, se cumpl?a con el castigo a pie de puntillas, y se llevaba a la infiel a la puerta principal de la ciudad, por costumbre, en su ala izquierda, en las paredes colindantes a las Puertas de Oro, el pueblo tomaba piedras y as? daban cumplimiento al sacrificio de esa mujer. Hemos sido temerarios y comenzamos a suponer que el Rey sab?a o por lo menos supon?a que alguna de sus tantas mujeres no era fiel, bien sea en lo f?sico como en lo mental, cualquiera de estas causas, fue motivo principal de esta posibilidad era que casi en ning?n caso fue un amor verdadero el que hizo llegar a

feliz t?rmino dichas bodas, ya que muchas de ellas se realizaron sin conocer o haber visto a sus consortes. Otros motivos podr?amos inventarlos pero nada ganar?amos con ello. De lo que estamos conscientes, es que el Rey se ver?a en una situaci?n desconsiderada si se lograba demostrar que alguna de sus esposas le era infiel y adem?s peor a?n si se tuviese la necesidad de sacrificarla a pedradas. Esto ser?a impensable y de haber sucedido no se podr?a conocer el da?o que podr?a causar al trono y a la misma poblaci?n. Todo, sin adem?s, tomar en cuenta que esta acci?n obligar?a a m?s de un padre a solicitar audiencia y clemencia por su hija o hijas. Ya que en alg?n caso alguna de sus esposas pudo estar acompa?ada de una de sus hermanas.

Ahora que ya estamos entrando en materia, cuando nuestra novela nos grita sin consuelo que ya es momento de dar a conocer detalles, y queriendo darle el color de la verdad, debemos dar comienzo y compartir con ustedes los descubrimientos dentro de la lengua ind?gena que logr? nuestra amiga Anita Alf?n y as? se facilitar? lo que vamos a explicar. Emplearemos para esto la fon?tica, la indiscutible similitud en la pronunciaci?n y el significado de los nombres en hebreo, su traducci?n y su por qu? nos facilitar? enormemente la debida explicaci?n de cada caso. Para facilitar un poco, daremos comienzo a la palabra Amazonas; en aquellos tiempos como en estos mismos en que estamos viviendo, cuando una mujer no era fiel, se le llamaba en hebreo: ?Zon?? (prostituta), y cuando se quiere o quer?a hablar de un pueblo, en hebreo se dice: Am. Que nos encontraremos si lleg?semos a unir estas dos palabras, o sea si descubrimos que no era una mujer solamente sino varias las esposas que generaban dudas y que podr?an ser Zon? (infieles y por tanto prostitutas). Entonces es posible concebir que en un momento

de rabieta dudas o simplemente de celos, el Rey Salom?n se expresara de varias de ellas como el pueblo de las putas. Las Am a Zonas, las Amazonas. Y es de all? mismo de d?nde vamos a tratar de demostrar el origen de la Reina de Sab?h.

Es indiscutible que un hombre con la sabidur?a del Rey Salom?n tratara de salvar

las vidas de sus supuestas esposas o concubinas infieles o de alejar de sus aposentos y de su ciudad a aquellas otras a las que de alguna manera ya no les tuviese afecto. Lo cre?ble es que teniendo un barco grande y a sabiendas que No? dur? en la traves?a trescientos setenta y un d?as, algo deber?a de haber m?s all? de sus costas, por lo que no dud? en que al mandarlas al destierro, acompa?adas de fieles soldados y de experimentados marineros que a su vez iban con sus esposas e hijos ser?a una sana y justa decisi?n.

Seg?n nuestros c?lculos, tomando en cuenta, que bordearon una gran parte del Mar Mediterr?neo, de lo que hoy es considerado como Europa, y un buen tramo de ?frica, dando por descontado que el barco no era tan pesado ni tan lento como el de No?, y que basados en escritos b?blicos en los que se haba de corrientes marinas, sabiendo que ya durante esa ?poca pudieron aprovechar las corrientes y ayudados por vientos que empujaron sus velas a la Am?rica y por estudios de la ?poca que demuestran el buen tiempo reinante, pensamos que la traves?a dur? casi dos meses. No ocurri? entonces lo que aconteci? despu?s con Crist?bal Col?n y su tripulaci?n, la que luego de un tiempo sin avistar tierra, llena de miedo, y viendo reducidos sus dep?sitos, los mismos comenzaron a temer por sus vidas, quer?an regresar y durante varias noches estos se alzaron y quisieron amotinarse. Ac? por el contrario, este era un viaje muy bien programado, preparado miles de a?os antes en los que se contaba con animales vivos que les surt?an leche fresca, al igual que gallinas ponedoras, aves de corral, y llevaban expertos pescadores que manten?an a diario surtida la cocina con las riquezas del mar. La marcada diferencia entre esta embarcaci?n y la de No?, la hac?a al haber sido eliminado el techo, con ello se logr? un detalle muy importante, en cubierta se pod?a adem?s de guiarse por las estrellas, pasear, tomar aire fresco, sentir libertad, todo gracias a que para este viaje no se


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