bajo una farola aprovech?bamos la luz, en mi caso espec?fico, fue peor, pero eso lo veremos cuando me toque relatarles esa parte. Ahora reviviendo la ?poca debo decirles que por la escases, y todo lo que encierra una Europa de posguerra en un pa?s que de alg?n modo estuvo enfilado con los perdedores ante este cuadro, y quiz?s por ello, a una petici?n de Venezuela de un Ingeniero Qu?mico, la Universidad de Bologna propuso a mi hermano para el cargo. Era una oportunidad muy interesante, el nombre de Venezuela sonaba a pa?s tropical, creciente, por desarrollar, con enormes riquezas, con cierta fama por lo del oro, el petr?leo y tantas otras cosas, adem?s mi padre ya hab?a escuchado de algunos emigrantes que de Am?rica, sin tomar en cuenta de cual de las Am?ricas, los paisanos mandaban mucho dinero a sus familias, era como si se contase con una invitaci?n al Dorado.
El tiempo para decidir fue muy corto, pues con el cruce de miradas, entre mi hermano y mi padre, fue suficiente, ya el futuro estaba marcado y decidido, ?l se ir?a a trabajar con la nueva f?brica que se estaba desarrollando en Valencia, Sanitarios Maracay, mi madre no estaba muy de acuerdo, sent?a que la familia se estaba por primera vez desmembrando y su alma le hac?a ver que esto no ser?a nada bueno. Prevaleci? la decisi?n de mi padre.
Nosotros regresamos al pueblo, mientras mi hermano se qued? unos d?as m?s para solventar algunos asuntos pendientes. Entre ellos, el de una relaci?n que durante m?s de tres a?os manten?a con una novia, ella era la hija de la due?a de la pensi?n en que viv?a. Cuando ella se enter? que marchar?a lejos, le hizo ver de las promesas con que ella aliment? durante tanto tiempo, le dijo que no era justo la dejara y no hiciera honor a ese amor. De alg?n modo lo convenci? y se casaron con todas las de la ley, una vez pasados los d?as de fiesta, Salvatore le hizo ver de que ambos vendr?an a vivir a Venezuela, ella se neg? rotundamente, le dijo que eso no estaba en sus planes y que el pa?s al que marchaba, era a?n un sitio no muy seguro por lo que recomendaba se fuera ?l un par de a?os, hiciera fortuna como la mayor?a supon?a se podr?a hacer y luego retornara a vivir en el lugar y con las condiciones a las que estaban ella, y su familia acostumbrados. Bueno, viendo que ella no dar?a su brazo a torcer, no le qued? m?s remedio que dejar a su reciente esposa y arrancar en esa aventura, solo.
Para no hacerles perder el hilo y no hacerlo m?s complicado de lo que es, pienso que debo seguirles contando lo que ocurri? con mi hermano. ?l lleg?, se estableci?, le gust? por lo que dec?an sus cartas, y de la misma manera que crec?a la f?brica as? le fue a ?l. Pero al cabo del segundo a?o. Ya casi finalizando el mismo, perdimos todo tipo de contactos con ?l. En mi casa se pensaba lo peor, tem?amos que algo malo le hubiese sucedido. Y en este sin vivir, mi padre sin m?s miramientos, luego de hablarlo en una cena, tomo la determinaci?n de mandar a mi hermano Carmelo en su b?squeda.
Sab?amos lo que estaba sufriendo, mi padre no pod?a vivir, sus horas de sue?o se hab?an agotado y el malestar era no s?lo en nuestro hogar, mi cu?ada llamaba a cada rato, extra?ada, preocupada, temerosa; la mezcla era explosiva. Y as? fue que un d?a parti? Carmelo rumbo a la Am?rica en pos de saber de su hermano.
Las comunicaciones no eran las de hoy en d?a, y hasta recibir respuesta v?a correo, pasaron unas tres semanas antes de saber de Carmelo, pero luego con su carta, nos tranquilizamos. Las noticias sobre mi hermano eran buenas de un modo y malas de otro. Buenas pues estaba vivo, nada en lo f?sico le hab?a sucedido, pero de alg?n modo se hab?a empatado con una mujer h?ngara quien era diez a?os mayor que ?l, ella se desempe?aba como la primera esposa y casualidades de la vida, era la ama de llaves del Hotel Maracay donde ?l se hospedaba, pero no terminaba all?, se hab?an casado y ten?an un hermoso ni?o, lo llamaron Giovanni (Vanni). El mundo se ven?a abajo. Mi hermano Toto hab?a cometido adulterio, cosa que en la Italia se castigaba con largos a?os de c?rcel.
Esta noticia fue casi mortal para la idea y los sue?os de mi padre, pues Salvatore se hab?a convertido en un Infractor de nuestras leyes y de regresar a Italia ser?a detenido y puesto preso por las autoridades, de alg?n modo as?, se sellaba de por vida su no retorno. Mi padre estaba a punto de enloquecer. Con todo y su car?cter, ya no sab?a qu? hacer. S? que contest? una carta a Carmelo, pero no lo hizo con Toto. Algo de verg?enza, de rabia y temor no lo dejaba.
Carmelo en ese sentido era m?s pr?ctico, en su segunda carta ?l fue quien dio luces y mostr? el camino a seguir, su recomendaci?n fue seguida al pie de la letra. Pues le dijo: pap? tienes un nieto precioso y creo que deber?as venir a conocerlo. Palabras m?gicas que hicieron su efecto y en menos de lo que uno se imagina, contando yo? para ese entonces, con apenas 12 a?os, al poco tiempo, fui a despedir a mi padre que se iba por unas semanas y al cual en realidad, no volv? a ver sino once a?os m?s tarde.
De repente sent? que esos pilares que manten?an erguido mi orgullo, se desvanecieron. Ver de una sola el vacio que me dejaron al marcharse a la vez los tres hombres que m?s quer?a: mi querido y admirado Toto, mi hermano, Carmelo, el fuerte, el hombre y, ahora mi padre, mi seguridad. Fue una p?rdida que por a?os no entend? y, que con la muerte de Toto volv? a experimentar de igual modo. Son sucesos que nos marcan de una manera inexplicable, que nos llenan de incertidumbres, que generan de por vida preguntas sin respuestas, que no permiten entender los hechos y que al final desestabilizan hasta un poco la misma cordura. Preguntas como por ejemplo, qu? le ocurri? a mi familia, por qu? nos vinimos, por qu? tuvimos que seguir la ruta de alguien que no marcaba pautas, y no realizar que nuestras mejores vivencias las hab?amos logrado en nuestra madre patria. Por qu? el terreno que ten?amos reservado como pante?n familiar en nuestro pueblo natal no cuenta con los huesos de ninguno de los m?os. Por qu? luego de haber logrado adquirir una casa tan hermosa, dejamos todo por ver la posibilidad de un sue?o, de otro ?Dorado?. C?mo, una carrera universitaria no me permiti? poder entender lo que nos iba a suceder, por qu? hac?amos caso sin refute alguno a las apetencias de mi padre. Por qu? mi madre no se neg?. Y al final, era este fin el que nos merec?amos. Habr? que creer en un destino.
Pero volviendo a lo que ven?amos hablando, al momento en que mi padre nos abandona, toma un barco y se va a la Am?rica en busca de sus hijos y de su nuevo nieto. A la llegada de mi padre a este hermoso pa?s, muchas cosas lo enamoraron, volver a ver a su su hijo, establecido, gerenciando una gran empresa, su primer nieto, ver a Carmelo lleno de ganas de producir, trabajar y todo lo que se ve?a que se podr?a hacer en ese pa?s. Sin ponerlo m?s en dudas, escribi? diciendo que iba a probar suerte ac?, que no nos preocup?ramos, que en cuanto la situaci?n se estabilizara mandar?a a buscarnos. Si, mi padre lo hizo como lo prometi?, pero esto sucedi? casi once a?os m?s tarde.
Mi padre se tom? un tiempo, analiz? la situaci?n, estudi? los mercados, vio las necesidades, y luego de ello, ?fund? la Tener?a Anzo?tegui. Ya mi familia ten?a ra?ces en Venezuela y sin darse cuenta, con esta acci?n, ?l, sin querer, marc? su despedida a la madre patria. Mi padre logr? encaminar su empresa, ?l como ya les dije era emprendedor, trabajador incansable y adem?s contaba con mi hermano Carmelo, quien viv?a a sus anchas, hac?a lo que le gustaba y dominaba el ambiente farandulero de la ?poca. Lleg? a tal extremo que una de sus fiestas, conoci? y se cas? con una francesa, mujer muy hermosa y tuvieron una hija, Claudia, quien vive en Canad?.
Pero el tiempo corre, tanto como ya pasan diez a?os y nos llega la orden que debemos reunirnos con ellos en Venezuela, ya yo me hab?a graduado en Ragusa de Ingeniero Qu?mico. Ciudad ubicada a unos ocho kil?metros de mi pueblo, a la que iba al comienzo a en auto bus y al final en los ?ltimos a?os de mi carrera por los estudios y tareas me toc? establecerme en ella hasta que me gradu?. Con esa carrera, la misma de mi hermano, me sent?a realizado pues le di a ambos a mi padre y mi hermano el placer de llegar a d?nde ellos aspiraban de m?. Lo escribo y me doy cuenta que portaba con las herramientas y la edad como para tomar decisiones, de quedarme en Italia y de no tener que hacer lo mismo que los m?os, pero no, eso no era posible, de alg?n modo los Greco est?bamos hechos con una fidelidad que no s?lo la hemos desarrollado entre familia, cuando hago un repaso a mi vida laboral me encuentro que llevo entregados m?s de treinta y seis a?os a la empresa con la que comenc? a trabajar, jam?s me ha pasado por la mente irme a otro lugar y quiero destacar que ofertas y buenas, nunca me han faltado; estas pudieron haber venido como asociado, de muchos modos y maneras, pero no ha sido posible, la honorabilidad y el apego a lo de uno, est? en nuestros genes y est? tan marcado que jam?s escuch? los cantos de sirenas y me siento orgulloso de formar parte del grupo en el que me encuentro. Ah, se me olvid? contarles, en el a?o de 1964 se quema la f?brica en la que mi hermano trabajaba para ese entonces, Resinas Venezolanas, ambos est?bamos en la n?mina, y nos toc? abrir la nueva compa??a de Hanz Neumann, Resim?n, empresa que ha cambiado de socios pero con la cual me siento como parte del inventario, como parte de la misma infraestructura, como algo m?o.
Les estaba relatando de mi pobre padre, como les dije mont? su empresa, elabor? sus productos, le iba bien y en el mejor de los momentos econ?micos se enferma, un mal que lo obliga, lo operen, nada grave, fue una cirug?a simple, m?s se comete un error y por exceso en la anestesia muere. Tanto mi hermano Toto como yo trabaj?bamos en otra empresa, nuestra


Comentarios