Amor, Celos, Ego

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reflexiones de amor

Amor, Celos, Ego


Sufrir celos de forma moderada es una respuesta emocional normal pero, sentirlos de manera exagerada y descontrolada lo convierten en algo patol?gico.

?Ha sentido alguna vez celo? ?Por qu? de ello? ?Cuales han sido la causa? ?Como ha reaccionado al respecto? ?Como lo ha manejado? ?Que ha aprendido de ello?, son algunas preguntas que se manifiestan ante la aparici?n de los celos y su repercusi?n en el ego personal.

?Muchas personas han afrontado la manifestaci?n de los celos en forma equivocada y han originado problemas no solo a las personas que lo han generado, sino a uno mismo, muchas veces fatales, hasta llegar al da?o f?sico, desesperaci?n, y aun da?o psicol?gico.

?No nos debe sorprender que se escriba, que en ?el ?mbito sentimental, el rasgo m?s acusado de los celos es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que ti?en, y perjudican gravemente, la relaci?n con la persona amada. La mayor?a entendemos por celos ese confuso, paralizador y obsesivo sentimiento causado por el temor de que la persona depositaria de nuestro amor prefiera a otra en lugar de a nosotros.

Aurelio Mej?a al referirse al problema de los celos expone, que se reflexione sobre el hecho ?de que si se ama ?a una persona ?o por lo menos ?se piensa que? se la ama. Si realmente? se la ama, entonces es de suponer que cse conf?a plenamente en ella, y en tal evento, los celos, reclamos y comparaciones no tienen por qu? existir. Desde luego, es v?lido, por que se supone se ha venido depositando confianza en la persona, se conoce su comportamiento, conducta.

?Sin embargo, comenta Mej?a, en el com?n de los casos esto no ocurre, porque se confunde el amar con el querer y con el poseer. Y por ello, si uno ?ama? a una persona, significa que ?l o ella no puede ?amar? ni mirar a nadie m?s, pues consideras que no te es fiel, que te est? insultando, que est? probando que eres inferior, que hay mejores personas y m?s adorables que uno. Y puesto que nuestro?concepto de amar es m?s bien un querer todo para uno,? se siente herido nuestro ego y posesividad. Y ello se convierte en el detonante para que salgan a relucir los celos, lo cual hace que la relaci?n comience una etapa de degradaci?n, pues el uno pierde la confianza en el otro.

Sin duda alguna, uno debe tener seguridad de uno mismo, estar atento de c?mo se manifiestan cultivan las acciones, como se manifiesta la relaci?n, m?s cuando se supone se ha identificado el amor, se le ha reconocido y ambas partes se han comprometido compartir.

Mej?a nos recuerda adem?s, ?que el amor verdadero permite libertad. Si amas a la persona, no sew debe interferir en su privacidad. No intentar transgredir su ser interno. Respetar sus espacios, sus momentos de soledad y silencio interior. Si amas de verdad, no hay raz?n para buscar doble sentido a sus palabras, ni escuchar en sigilo oculto sus conversaciones, ni leer con maliciosa intenci?n sus correos, ni revisar sus bolsillos o los n?meros telef?nicos en su agenda. El amor verdadero no cabe la menor? duda esta impregnado de cargas asertivas, de respeto, de confianza y no puede dejarse mancillar por las dudas que pueden dar paso a la manifestaci?n de los celos.

La revista.consumer.es nos aporta al respecto, que cuando se muestra en su forma aguda, el origen de los celos hay que buscarlo en situaciones neur?ticas o, en general, psicop?ticas. Algunos autores creen que el sentimiento de los celos es universal e innato. Linton, por ejemplo, ve una prueba de esta tesis en el hecho de que en las Islas Marquesas, donde la libertad sexual es pr?cticamente total, los ind?genas manifiestan sus celos s?lo cuando est?n ebrios; es decir cuando su control voluntario, su raciocinio, ha disminuido. Por el contrario, otros psic?logos (como O.Klineberg) se?alan que este sentimiento es de origen cultural, y que los celos no dependen del deseo o necesidad de goce exclusivo de los favores del otro, sino del «estatuto» social. En las sociedades monog?micas, como la nuestra, y siempre seg?n este autor, el adulterio s?lo provoca reacciones celosas en la medida en que origina inseguridad (material o afectiva) o afecta al prestigio y al honor. Son dos teor?as relativamente antag?nicas, pero como ocurre con frecuencia, perfectamente complementarias.

De aqu?, que se se?ale, que podemos pensar por tanto, que cuando nos mostramos celosos experimentamos sensaciones inherentes a nuestra condici?n de seres humanos y, a la vez, manifestamos un comportamiento adquirido y heredado de nuestra cultura y modus vivendi.

Mej?a en su an?lisis nos sugiere considerar, que tome en cuenta, que si dos personas realmente se aman, no van a tener disgustos por cosas sin importancia, ni el uno tratar? de imponer cualquier idea en el otro, ni estar? pendiente de lo que mira, c?mo lo mira, de lo que hace ni c?mo lo hace. El requerimiento b?sico del amor es: «Acepto a la otra persona como es». El amor nunca trata de cambiar a la persona seg?n la propia idea de uno. Como lo hemos ya se?alado el amor esta avalado de asertividad, de respeto en todos los derechos de la persona que comparte su sentimiento con nosotros. Es por eso dice Mej?a procurar amar al otro tal como es, y no a la imagen que en nuestros sue?os hemos idealizado. . No hay que dar vida moldes, ni patrones ni ejemplos. Siempre habr? alguien mejor en alg?n sentido, y esa frase ?deber?as ser como tal o pascual?, irrita en vez de agradar.
Muchas personas que piensan que son amantes, est?n continuamente acos?ndose, intentando hacer realidad la imagen que ellos desean. Es evidente que no aman, pues s?lo quieren a la otra persona como una marioneta que puedan manejar con las cuerdas que tienen en sus manos. Tarde o temprano resultar? un conflicto que les ha de causar tristeza y dolor.

Si amas, entonces no es un asunto de condiciones: amas a la persona tal como es. Si no amas, entonces tampoco habr?a por qu? imponer condiciones, pues es de suponer que ?l o ella no es nadie para uno. S?lo intenta ver lo que en realidad est? en?uno ?para la otra persona, y los celos desaparecer?n

Por ?ltimo,?considere ?lo manifestado por la revista consumer.es, las personas muy celosas son, frecuentemente, apasionadas, ansiosas, un poco sadomasoquistas y neur?ticas, y proyectan en su entorno humano sus propias tendencias a la infidelidad. Buscan con avidez todas las pruebas de su presunto infortunio y se muestran refractarios a los argumentos racionales que les trasmiten las personas cercanas con las que se sinceran.

Los celosos delirantes que se sienten abandonados, menospreciados y burlados, pueden llegar hasta la tragedia de perseguir con odio a su «amor» y no vacilar?n en atacarlo. De ah? que este sentimiento de los celos genere tantos problemas, no s?lo en la seguridad f?sica de las personas directamente afectadas por casos criminales sino tambi?n en el equilibrio emocional de otras muchas cuyo bienestar psicol?gico se ve amenazado. Cuando en una pareja surge el miedo a la separaci?n, ?ste se manifiesta en forma de celos, de persecuci?n al c?nyuge en su hipot?tica infidelidad, control?ndole y pretendiendo obligarle a que sea fiel. Cuanto m?s persigue a su pareja con celos, tanto m?s se siente impulsado el perseguido o perseguida a demostrar su autonom?a, esforz?ndose en alejarse y no dejarse obligar. Y cuanto m?s lo hace, tanto m?s busca el celoso o celosa reclamarle como posesi?n propia y secuestrar su libertad de movimientos y de sentimientos

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Ing. Industrial-administrador, abogado UC; EGADE (ITESM) Postgrados maestrias en Administración de empresas; calidad y productividad; educación

Doctorado en Educación

Profesor titular de Area de Postgrado de Faces UC.

Coordinador programa postgrado, especialidad calidad y productividad, Faces, UC.

Consultor -asesor empresarialde Deproimca

Exatec.

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