El alebrije azul

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alebrije-de-gato-alado-y-azul-mini_MLM-F-2940708204_072012De visita a la Gran Ciudad de montañas de piedra hechas por el hombre, aquella donde el Sol y la Luna están presentes en el nacimiento de los dioses de los antiguos mexicanos, precisamente en la Gran Avenida de los que ya se han ido, caminando con una niña que sueña con los ojos abiertos me sucedió lo que voy a contarte…

Azul, así tal cual como el color, es el nombre de la niña con cabellos retorcidos similares a las oscilaciones de los remolinos de viento que se extinguen paulatinamente, de ojos vivarachos, que rememoran espejos de obsidiana y donde veo mi silueta reflejada cuando me asomo a ellos…

Es dueña de una piel tersa, como de un durazno en el mercado que invita a tocarlo para robarle una caricia, poseedora de una risa que recuerda el tintineo de los cascabeles cuando son mecidos por el viento, dejando entrever sus dientes blanquecinos cuando esboza muecas de alegría y que sin querer te roba una igual. Así es Azul, con inteligencia de mujer adulta con quien platicas a gusto de absolutamente todo. ¡Ah!, se me olvidaba decirte que Azul es la más pequeña de las siete hermanas y hermanos que somos. Así caminábamos a lo largo de la ruta principal de amarillo ocre de la ciudad de piedra, que desde lo alto de las construcciones antiguas se vislumbra con destellos dorados…


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