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  1. cuba lleva 60 años de dictadura y quieren hacer lo mismo con venezuela el gobierno de maduro lleva 19 años sin contar la dictadura de chavez remalparidos creen que el comunismo es bonito pedazos de mierda

  2. malditos castro son la peor peste del mundo por culpa de ustedes venezuela esta igual que cuba remalparidos!!

  3. maldito gobierno comunista de mierda partias de corruptos, ladrones,explotadores,(violadores de los derechos humanos),esbirros y asesinos.por mas de 60 anos de revolucion fallida,tienen a todo un pueblo viviendo en la miseria,el hambre,la violencia,el robo,separacion de familias y prostitucion infantil.

  4. “Terroristas confesos como Orlando Bosh y Luis Posada Carriles viven en EEUU sin que nadie los juzgue por sus crímenes, tal y como vivieron los asesinos batistianos” René Vázquez Díaz. c Machado Para mantenerse en el poder, el dictador Machado entronizó el terror y el crimen. En 1929 fue asesinado, por órdenes suyas, el joven revolucionario Julio Antonio Mella. En agosto de 1933 prácticamente todo el pueblo estaba en pie de guerra. Después de haber sido su fiel servidor, Machado se convirtió en un peligroso estorbo para EEUU. El embajador Sumner Welles maquinaba frenéticamente para que Machado entregarse el poder a algún político tradicional sobornable que frenase el movimiento revolucionario. Machado huyó a Nassau y se estableció en Miami, donde murió en 1939.

    Ventura Novo

    El coronel batistiano Esteban Ventura Novo, jefe de la Quinta Estación de Policía de La Habana, era un hombre elegante y un torturador profesional. De sus medallas se decía que chorreaban sangre. En la Cuba de 1958, tan solo mentar a Ventura escalofriaba incluso a sus secuaces.

    Por sus macabros méritos, en dos años Ventura fue ascendido de capitán a comandante y enseguida a coronel de la Policía Nacional batistiana. Esteban Ventura Novo huyó a tiempo para salvarse de la justicia revolucionaria y fue acogido amablemente por las autoridades estadounidenses. Ventura se estableció con toda comodidad en Miami, donde fundó una agencia de seguridad, la Preventive Security Service and Investigation, que estaba situada en la Calle Primera del South West y la avenida Bacon Boulevard.

    Durante 42 años Ventura se paseó tranquilamente por las calles soleadas del exilio histórico, donde jamás se le hizo un solo reproche por sus salvajes crímenes de lesa humanidad. En enero de 1959 Cuba solicitó su extradición acusado de crímenes de guerra. EEUU no respondió jamás. Ventura falleció sin sobresaltos a los 87 años de edad, sin que nadie lo llevara al Tribunal de La Haya.

    Pilar García

    De este monstruo batistiano se decía que tenía “nombre de mujer y alma de hiena”. Instauró el llamado “Método García”: asesinar a los prisioneros por la espalda. Como Jefe de laPolicía Nacional exigía que, sin consultárselo, matasen a losprisioneros que los carros perseguidores recogían a diario por los barrios habaneros. Huyó a EEUU en diciembre de 1958. El Gobierno Revolucionario solicitó su extradición. Las Autoridades estadounidenses nunca contestaron. El primero de abril de 1959 la agencia AP reportó desde Miami que las Autoridades de Inmigración y Naturalización le habían concedido el permiso de permanencia en EEUU.

    Carlos M. Tabernilla

    El ejército batistiano estaba lleno de “Tabernillas”: los había en las divisiones de tanques, la Jefatura y en la aviación. Carlos M. Tabernilla fue piloto y Jefe de la Fuerza Aérea. Fue miembro de la organización Hermanos al Rescate. Cometió crímenes de guerra al bombardear a los campesinos de la Sierra y a las ciudades de Cinfuegos y Santa Clara, cuando Batista ya no podía mantener su poder. Fue culpable de varias masacres de civiles. Como Jefe del Ejército, su padre popularizó una frase que estremecía a sus propios soldados: “Darle candela al jarro hasta que suelte el

    fondo”: o sea, reprimir salvajemente reventando a los prisioneros y llevando la represión al grado máximo. Huyó a EEUU, donde prestó sus servicios a su nuevo país testimoniando contra Cuba en el Subcomité del Senado de Seguridad Interna.

    Conrado Carratalá

    Participó, junto con Ventura y otros, en la masacre de presos políticos en la prisión del Castillo del Príncipe el primero de agosto de 1958. Ventura y Carratalá irrumpieron en las celdas y ametrallaron a los presos a mansalva. El motivo: los prisioneros políticos decidieron cantar juntos el himno nacional a determinadas horas. En la masacre murieron once hombres. Hubo ventiún heridos. Carratalá participó también en la matanza de otros once jóvenes revolucionarios que habían recibido asilo en la embajada de Haití en La Habana. Huyó de Cuba el 1 de enero de 1959 y fue acogido con los brazos abiertos en EEUU.

    Rolando Masferrer

    Asesinó a más de dos mil cubanos entre 1953 y 1959. Era el cabecilla de una banda paramilitar de asesinos batistianos, “Los Tigres de Masferrer”, que sembraron el terror en la provincia de Oriente. Masferrer estrenó su banda criminal en 1956. Para organizarla, obtuvo la autorización personal de Batista para sacar de la cárcel a numerosos criminales, como el tristemente famoso René Feria, a quien Masferrer sacó de la Cárcel de Boniato convirtiéndolo en uno de sus principales lugartenientes. Masferrer publicaba un periódico llamado Libertad. Todo el que apareciera señalado en Libertad como desafecto al régimen de Batista era encontrado, al poco tiempo, mutilado y asesinado. A fines de 1958, después de la seis de la tarde la ciudad de Santiago de Cuba siempre estaba desierta. Bastaba con ser joven para que los hombres de Masferrer apresaran a los que estuvieran fuera. Y era harto conocido que los presos de “los tigres” siempre eran asesinados.

    Masferrer Escapó a Miami en su barco particular el primero de enero de 1959. Ese mismo día, sus hombres mataron a 15 personas en Manzanillo, entre ellas a una familia de 9 miembros a quienes dieron candela dentro de su propia casa, ocasionando la muerte de 3 niños, uno de ellos de 18 meses. El 7 de enero de 1959 el Gobierno Revolucionario pidió la extradición de Masferrer al Fiscal de Distrito de EEUU en Miami, al Director de Distrito de los Servicios de Inmigración y Naturalización así como al Administrador de Aduanas de Key West. La respuesta nunca se recibió por parte de esas Autoridades sino mediante un cable de la UPI del 26 de enero de 1959: “El Servicio de Inmigración de EE UU concedió hoy asilo político en este país al ex senador cubano batistiano

  5. Galería de asesinos Con el odio despertado allí contra la fuerza pública, por los inenarrables horrores de Ventura y de Pilar García, la caída de Batista iba a producir una desorganización en la ciudadanía Faltarían muchos nombres de asesinos como Alberto del Río Chaviano, Rolando Masferrer, Manuel Ugalde Carrillo, Fermín Cowley, Jesús Sosa Blanco, Orlando Piedra, José Eleuterio Pedraza, Alejandro García Playón, Hernando Hernández, los hermanos Rafael y Juan Salas Cañizares y muchos más que hicieron del luto la cotidianidad de nuestra dolida Patria de entonces. Esta es solo una muestra de esos bárbaros, muchos, además, huyeron junto a su tirano jefe el 1ro. de enero de 1959 para ser recibidos por sus amos imperiales.

    José María Salas Cañizares

    Teniente coronel del ejército batistiano. Sus crímenes más horrendos los cometió en Santiago de Cuba, como aquel que segó la vida del joven Frank País García, a quien su propia madre, le contó y taponeó 36 perforaciones en el cuerpo “no seguí porque me parecía que le dolía”, dijo doña Rosario. Como baldón de ignominia, le apodaron “Massacre”. Huyó cobardemente cuando triunfó la Revolución, a la guarida de otro asesino, Leónidas Trujillo, en República Dominicana.

    Esteban Ventura Novo

    Teniente coronel. Organizó y dirigió las más grandes matanzas de jóvenes que recuerda la historia de la capital cubana, entre ellas la que acabó con las vidas de Juan Pedro Carbó Serviá, Joe Westbrook, Fructuoso Rodríguez y José Machado, el 20 de abril de 1957; el 12 de septiembre de 1958 acribilló a balazos a Alberto Álvarez, Reinaldo Cruz, Maño Valdés, Onelio Dampiel, Lidia Doce y Clodomira Acosta. Y el 8 de noviembre del propio año a Ángel Ameijeiras (Machaco), Pedro Gutiérrez y Rogelio Perea. Fue llamado el Monstruo de la Quinta Estación o el Sicario de traje blanco.

    Conrado Carratalá Ugalde

    Su sed de sangre no tenía límites y lo llevó de vigilante a Coronel de la policía. A fines de 1956 arrestó al Padre Ramón O’ Farril, acusado de ocultar a ocho jóvenes revolucionarios en el templo a su cargo. Le exigió la delación. Su negativa determinó cuatro días de torturas. El sacerdote terminó con los oídos sangrantes, las costillas fracturadas y ultrajada su dignidad. Torturó al joven Sergio González “El Curita”, a quien le extirparon sus partes y luego fue vilmente asesinado. Participó en la masacre del penitenciario Castillo del Príncipe, disparando la ametralladora a mansalva contra 500 presos políticos.

    Pilar García

    Pilar García: nombre de mujer y alma de asesino. Estaba retirado y volvió a las filas del ejército para deshonrar el uniforme. En Matanzas escribió páginas de terror e implantó lo que se llamó descocadamente “método García”, que era simple y llanamente el asesinato por la espalda y desató una carnicería contra los asaltantes del cuartel Goicuría. Colocado en la jefatura de la policía nacional aterrorizó a La Habana, y en los días de la frustrada huelga general dictaba órdenes que crispaban a sus propios hombres. “No me consulten nada… “M”, “M” y repetía sin cesar la inicial fatal que significaba que debían ultimar a los prisioneros hechos por los carros perseguidores.

    Agustín Lavastida

    Agustín Lavastida fue jefe del SIR en Holguín de donde se le trasladó a Santiago en las horas más angustiosas de la ciudad heroica. Coincidió allí con José María Salas Cañizares (Massacre) y así, mientras Rodríguez Ávila y Cruz Vidal eran jefes del regimiento, la pareja compuesta por Salas Cañízares y Lavastida tenían la ciudad en un puño, un puño tinto en sangre. Después cuando “Massacre” fue trasladado a Holguín, Lavastida volvió a unírsele y ellos recordaron a los holguineros que si Cowley había muerto, ellos dos seguían vivos y preocupados por continuar abriendo fosas en la necrópolis de la ciudad de la Periquera.

    Irenaldo García

    Irenaldo García Báez ascendió vertiginosamente después del 10 de marzo. De teniente que era, agregó una palabra más a su rango y se convirtió en teniente coronel. Había dos razones para ello: era hijo de Pilar y tenía alma de criminal. Se le nombró segundo jefe del SIM y son muchos los cubanos que pueden contar historias en las que IGB figura como el verdugo mayor, este hombre joven se entregaba en cuerpo y alma a la nefasta tarea de ahogar en sangre todo intento de libertad. Utilizando el slogan de una firma cigarrera bien podía decir. “De mi padre lo aprendí”.

    Julio Laurent

    En el desfile de asesinos del régimen, la Marina de Guerra tiene su más alto representante en Julio Laurent, oficial del Servicio de Inteligencia Naval. Entre sus numerosas víctimas se encuentra el capitán Jorge Agostini al que puede agregarse una lista que llevaría páginas. Enviado a operaciones en tierras de Oriente, ultimó a prisioneros indefensos y sembró el terror y la muerte. Su centro de operaciones lo tenía últimamente en el Castillo de la Chorrera adonde llevaba a sus víctimas.

    Lutgardo Martín Pérez

    Lutgardo Martín Pérez, tenía físicamente el tipo de matón a sueldo. Y lo es también de sentimientos. Comenzó su carrera al lado de otro criminal de guerra, de Rolando Masferrer. Así se ganó los ascensos, desde sargento que era hasta ostentar las estrellas de teniente coronel que, como las de ventura chorreaban sangre de inocentes. Hombre vasto, sin preparación y sin cultura, no entendía más idioma que el de la fuerza. Y abusó de ella mientras la tuvo a su disposición.

  6. ILIANA CURRA ,,,,ALIAS ,,,JAMES SOWDER LOS NOMBRES QUE TE PONES VIEJA IMBECIL AL MENOS TE HUBIERAS PUESTOI UN NOMBRE EN ESPANOL,PARA TRATAR DE DECIMULAR TU TRAUMA CON ESTE VIDEO ASI PARA QUE ENTRES CON TUS MILES DE PERFILES Y DEJARTE MENSAJES TU MISMA Y SACAR TU FUSTRACION COMO ARRASTRADA Y BESACULO DE LOS GUSANOS TERRORISTAS BATISTIANOS EN MIAMI

  7. YA VINIERON LOS JODIOSSS RATASSS COMUNISTAS A JODER EL DOCUMENTAL…PORQ LA VERDAD SE LOS COME VIVOS…OJALA CUANDO SE CAIGA EL COMUNISMO LOS CUELGUEN A TODOS

  8. YAAAAA…PARA MATAR A TODOS LOS COMUNISTAS DEL UN SOLO TIRO !!!…PREGUNTO….CUANDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE COMIERON CARNE DE RES???…

    NOTA: PONGAN DÍA, MES Y AÑO….GRACIAS..

  9. VALE MÁS EL CUBANO YUMAAA EN CUBA Q EL CUBANO LAMEBOTAS COMUNISTA….AHORA PREGÚNTENLE AL GOBIERNO PORQUE???..SE LO DEJO DE TAREA…

  10. Los nuevos inversionistas Lucky Luciano HOtel Nacional de CubaEl 11 de julio de 1952, el doctor Joaquín Martínez Sáenz —presidente del Banco Nacional de Cuba—, recibió una comunicación donde se solicitaba autorización para la apertura del Banco de La Habana.1 Este banco tendría su primera sucursal en el poblado de Niquero, término municipal
    de la provincia de Oriente, donde se encontraban los ingenios Niquero, Media Luna, y Cabo Cruz; y en la zona —en el término municipal cercano— radicaban también los centrales Campechuela, San Ramón y Santa Rita, y otras empresas agrícolas y comerciales, sin que existiera en aquel lugar una entidad bancaria. Según lo propuesto al Banco Nacional de Cuba, este banco tendría un carácter nacional, y su oficina central radicaría en San Ignacio l04-l08, en La Habana. 2 Las personas interesadas en la apertura del banco eran: El señor Julio Lobo Olavarría, accionista y director de las empresas dueñas de los ingenios Tinguaro, Escambray, Niquero, Cape Cruz, Caracas y otros; así como la
    entidad comercializadora de carácter internacional Galbán Traiding Company S. A., y un número de empresas afines. El señor Germán S. López Sánchez, accionista y/o director de las compañías dueñas de los centrales Santa María, El Pilar, Caracas, Najasa y Siboney; miembro del Banco Cacicedo, de Cienfuegos, y de empresas comerciales y portuarias en aquella ciudad. El señor Gregorio Escogedo Salmón, accionista y/o director de los centrales Fidencia, Perseverancia, El Pilar, Caracas, Najasa y Siboney; y otras empresas ganaderas y arroceras.

    Estalla la guerra
    Meyer the brain LanskyLansky estaba persuadido de que la guerra con los grupos de New York era inevitable y comenzó a tomar un conjunto de medidas. La primera de estas previsiones —a finales de 1956—, fue simular que se retiraba de los negocios; en su lugar, creó un típico sindicato mafioso que pasó a ser dirigido por Santo Trafficante Jr. Para esto, desde principios de 1956, Lansky inició una serie de alianzas con elementos afines, de Las Vegas, Chicago y California; realizó arreglos con importantes personajes, políticos y financieros, además de fortalecer los viejos vínculos con los servicios de la inteligencia, para hacer de los negocios en Cuba algo cada vez más sólido. De Chicago entraron a operar los intereses representados por Sam Giancana.

    En La Habana también se radicaron los hermanos Josef (Joe) y Charlie Sileci, y un destacamento numeroso de gángsters italo-norteamericanos, así como estelares figuras del mundo cinematográfico —Hollywood— vinculadas a estas familias: Tony Martín, Donald O’Connor, Frank Sinatra y George Raft; también un selecto grupo de hombres de negocios, norteamericanos, en operaciones de entrelazamiento, poseedores de muchas relaciones y grandes influencias políticas que incluían a la propia Casa Blanca.1 De igual manera, se instaló en la capital cubana Nick di Constance —en realidad Nicholas di Constanzo—; hombre extraordinariamente temido, conocido como Fat Butcher (El Carnicero), quien muy pronto asumió el control de todos los casinos de La Habana.

    Es interesante observar cómo en las fichas enviadas al Gabinete Nacional de Identificación, para el otorgamiento del carnet de extranjería, Fat Butcher aparece con el número 396315; y Joe Sileci con el 396316. Esto revela que ambas gestiones se realizaron de conjunto, con el fin de legalizar sus permanencias en la capital cubana. Personas que lo conocieron,3 aseguran que Nicholas di Constanzo medía casi dos metros de alto; y en algunas circunstancias, lo vieron en el Hotel Capri o en el Riviera, suspender a un hombre por la solapa del saco, con una sola mano, para estrellarlo contra la pared.

    Era demasiado tarde
    Flugencio BatistaEl presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, en sus memorias, asegura que:

    Durante 1958 y de acuerdo con la carta de la OAS, Estados Unidos siguieron cuidadosamente una política de no intervención en Cuba, aunque era muy amplio el apoyo sentimental hacia Castro. Repetidamente embargamos cargamentos de armas destinadas a Castro, y en el mes de marzo suspendimos la entrega de armas a Batista […].

    Tal afirmación no resiste la más leve confrontación con los acontecimientos históricos. Después de marzo de 1958, y hasta los días finales de la guerra, por diversos conductos, Batista siguió recibiendo armas, pertrechos, recursos materiales; y apoyo de políticos y agencias especiales estadounidenses; continuaron los entrenamientos de sus tropas, asesoradas por la misión militar de Estados Unidos que radicaba en La Habana; y sobre todo, se hicieron más intensas y audaces las operaciones de sus servicios de Inteligencia.

    Incluso, en los días en que la aviación de Batista bombardeaba de manera sistemática a vastas zonas campesinas de la antigua provincia de Oriente, la fuerza aérea del dictador se abastecía en los propios arsenales que poseía Estados Unidos en la Base Naval de Guantánamo.

    En septiembre de 1958 se produjo el último viaje a La Habana del inspector general de la CIA (Lyman Kirkpatrick), quien sostuvo reuniones con el jefe de la estación CIA en La Habana, asesores y agregados militares, representantes del Buró Federal de Investigaciones (FBI), funcionarios, agentes secretos, financieros, ejecutivos de empresas norteamericanas, la dirección política de la Embajada estadounidense, otros agentes y personalidades privadas y oficiales. Se llegó a la conclusión —según afirmó diez años más tarde Kikpatrick en el libro The Real CIA—, que Batista había perdido el control del país, y que toda esperanza sólo pendía de un milagro

  11. La era de la cocaína Lucky Luciano Lucky Luciano venía utilizando a Cuba como punto intermedio entre las fuentes abastecedoras de la heroína y los mercados consumidores de Norteamérica. Y el representante en La Habana de estos canales era el corso Amleto Battisti y Lora. En el prólogo al libro La nueva Era, texto donde Battisti teoriza acerca de la estrategia económica de su época, el periodista Fernando de la Milla asegura que don Amleto es un hombre: Alto, delgado, esbelto, de una elegancia elaborada a fuerza de sobriedad, con sólo una desnuda sortija en sus dedos, jamás un alfiler en la corbata, ni siquiera un reloj en la muñeca, Amleto Battisti, pausado en su parla, afiladamente atento siempre a su interlocutor, con su brillante calva en cuarto creciente, parece un joven ministro francés de Negocios Extranjeros o un atildado profesor conferencista a lo Bergson dilecto de auditorios femeninos. La imagen sugerente de su figura podría multiplicarse hacia atmósferas de cortesía, diplomacia, salones selectos, cenáculos artísticos, refinamiento, en fin. Pero donde la imaginación comparativa fracasa es en el intento de asociar de algún modo la figura del hombre a su actividad específica. Quiero decir, en suma, que Amleto Battisti, parece físicamente todo, menos lo que es: un hombre de negocios. Ni por la silueta, de dibujo galo, ni por la atención con que escucha, ni por la imperturbable serenidad, ni por el gesto mínimo, ni por la voz en permanente sordina, puede sugerir a nadie que su mente es mente de números, de posibilidades y riegos, de pérdidas y ganancias.

    En los años treinta, Battisti aparecía en ocasiones acompañando al presidente de la
    República, conocido y aceptado como un prestigioso hombre de negocios, en la industria y las finanzas. Luego, a pesar de ser un extranjero cuando ya eran notorias sus actividades mafiosas alcanzó incluso la inmunidad parlamentaria por el Partido Liberal.

    La mafia encontró en La Habana su más seguro eslabón de enlace; si la droga llegaba a
    la capital cubana, virtualmente se encontraba en los Estados Unidos, a través de un
    intenso tráfico aéreo y marítimo. Para estos fines no sólo se usaban los aeropuertos
    militares, sino pistas aéreas particulares, pertenecientes a los jerarcas de las cúpulas
    político-militares-batistianas-auténticas, en las cada vez más numerosas fincas que
    estaban siendo adquiridas en las provincias occidentales.

    Pero sobre todo, es necesario precisar que la mafia norteamericana fue la que desató
    sobre Cuba la era de la cocaína, treinta años antes de que esa droga se popularizara en
    los Estados Unidos. La droga que por entonces se consumía en mayor cuantía en
    Norteamérica era la heroína, y la entrada de la cocaína suramericana a los mercados
    estadounidenses hubiera significado un abierto desafío de las familias mafiosas de La
    Habana a los intereses que respondían en los Estados Unidos a Lucky Luciano.

    Los políticos y el crimen organizado
    Mafia Bosses in Cuba, BarlettaPara fines de 1946, se estaban efectuando también
    importantes reuniones en la residencia del expresidente
    Batista. Grau, por su parte, mantenía pretensiones
    releccionistas; mientras los sectores más pobres tenían que soportar la desocupación, la bolsa negra, y los privilegios y latrocinios de la democracia Auténtica.
    Es en esta época cuando los grupos gangsteriles de la política cubana inician la represión macartista, en operaciones que alcanzarían una especial dimensión, contra los comunistas, la intelectualidad progresista, y el movimiento obrero —sindical— y campesino, para evitar que se produjera la unidad de todas las fuerzas patrióticas de la nación cubana.

    Detrás de este proyecto, concebido para enfrentar, dividir y aniquilar la influencia revolucionaria, se encontraba la mafia y el aparato de inteligencia de los Estados Unidos. Los temores imperiales seguían siendo los mismos: temían que en algún momento se
    fuera a producir una insurrección que arrastrara a los sectores oprimidos mayoritarios en
    la sociedad cubana.

    Los servicios especiales y la mafia coincidían en que el paso de las huestes del grausismo por el poder aparente era más bien temporal. En realidad, en su ascenso, fueron demasiados los compromisos para que el Autenticismo —Grau— pudiera explicar esas alianzas y rejuegos con machadistas y batistianos, como en los casos de Aquilino Lombard y Guillermo Alonso Pujol.
    Pero de todos los arreglos políticos a los que se vio forzado Grau, ninguno sería tan incomprensible para la opinión pública, como la componenda que realizó con un hombre que ocuparía la vicepresidencia. Traído de afuera —no era Auténtico—, se le conocía como un furibundo Conservador. Había publicado en 1922 un libro en el que
    negaba la existencia del imperialismo norteamericano, en el cual además justificaba la
    política de intervención de Estados Unidos en Cuba. Era partidario de la Enmienda
    Platt, y sus ideas no se correspondían con el programa político que sustentaba la cúpula
    auténtica, en los momentos en que fue llamado a conformar el Gobierno.

    En consecuencia, en 1944, Grau organizó un gabinete bajo los mejores auspicios.
    Designó como Primer Ministro al doctor Felix Lancís y Sánchez, quien estaba dado a las
    prebendas y dominado por una absoluta desidia.1 Otro de sus ministros fue el doctor
    Segundo Curtis —hijo de italianos radicados en La Habana— quien en un gesto de
    extrema admiración, declaró que Grau San Martín era el presidente más excelso de la
    historia de Cuba. Al doctor Curtis le correspondió el Ministerio de Gobernación.
    La cartera de Agricultura recayó en un camagüeyano dueño de droguerías, de haciendas
    y otros variados negocios: el doctor Álvarez Fuentes, anfitrión en el aeropuerto
    internacional de Camagüey de los vuelos que realizaban las Aerovías Q. La droguería
    suya se encontraba en el centro de la capital agramontina, y sus éxitos ya trascendían las
    fronteras del Caribe.

    Escándalos, robos y fraudes
    Gambling Casinos in Havana
    Al margen de otras bajas pasiones, intereses
    personales, ajustes de cuentas, vendettas,
    ajusticiamientos y un sinnúmero de acciones
    delictivas, el gangsterismo criollo
    macartista constituyó en Cuba un eficaz
    medio de corrupción que sería utilizado su
    fuerza principal contra el viejo Partido
    Comunista y el vigoroso movimiento obrero
    dirigido por Lázaro Peña.

    La organización de este gangsterismo le permitió al doctor Carlos Prío Socarrás, primero desde el Ministerio del Trabajo y después como Primer Ministro, deslizarse hacia la presidencia de la República, para un segundo período Auténtico, con un vicepresidente que respondía por entero a la cúpula político-militar del general Batista. En un informe entregado al Tribunal de Cuentas, publicado en la prensa de la época, el
    joven abogado Fidel Castro acusó al presidente Prío por sus estrechos vínculos con el
    gangsterismo:

    […] Prío no es ajeno al trato con las pandillas. Lo escoltaron celosamente a través de
    toda su campaña política. Subió al poder saturado de compromisos.

    […] Así, por ejemplo, aparte de otros más pequeños, al grupo de Guillermo Comellas
    le dieron 60 puestos; al Tribunal Ejemplar Revolucionario ll0 puestos; a la Unión
    Insurreccional Revolucionaria, l20; a Acción Guiteras, l50 puestos; al grupo del
    Colorado, 400 puestos; al grupo de Masferrer, 500 puestos; y al grupo de Policarpo,
    que era el más temible, 600 puestos, que hacen un total, según datos que obran en mi
    poder, de 2l20 puestos que se cobran sin prestar servicios en los Ministerio de
    Salubridad, Trabajo, Gobernación y Obras Públicas.

    El número de puestos por personas en algunos casos es alarmante: por ejemplo
    Manuel Villa tiene treinta puestos; Guillermo El Flaco 28 puestos, Pepe «El Primo»
    26 puestos, el «Boxer» (ignoro su nombre) 26 puestos, distribuidos por nóminas o por
    caché en jornaleros bajo distintos nombres.

    […] Las pistolas con que se mata, las paga Prío.
    Las máquinas en que se mata, las paga Prío.
    Los hombres que matan, los sostiene Prío.

    […] para concluir estas líneas en las que he puesto la mayor suma de honradez y
    sinceridad, sólo me resta repetir aquellas palabras de Martí cuando exhortaba a los
    cubanos a la lucha: «Para ti, Patria, la sangre de las heridas de este mundo, y la
    sonrisa de los mártires al caer. !Para ti, Patria, el entusiasmo sensato de tus hijos, el
    dolor grato de servirte, y la resolución de ir hasta el fin del camino!

    Al servicio de la mafia
    Santo TrafficanteEn 1951 —en un esquema muy general— las fuerzas políticas que estaban presentes en Cuba muestran el siguiente cuadro:
    1.- Una fuerza instalada como gobierno —poder aparente—, en un desenfrenado proceso de corrupción, con los tres hermanos Prío Socarrás tratando de darle continuidad al
    Autenticismo —en alianzas con los partidos Liberal, Demócrata y Republicano, rodeados de numerosos personajes que aspiraban a heredar posiciones o estaban realizando
    operaciones encubiertas, entre los que se encontraban Manuel Antonio Tony de Varona, Miguel Suárez Fernández, Hevia o los hermanos José y Eduardo Suárez Rivas.

    2.- Una segunda agrupación —desprendimiento también del Autenticismo— encabezada por el doctor Grau San Martín, que desde la oposición aspiraba otra vez a alcanzar posiciones de poder, utilizando aquella falsa imagen de la jornada de 1944.

    Grau había sido alentado a formar este nuevo partido, que debilitaba aún más al bloque Auténtico. En julio de 1951, el senador Santiaguito Rey Pernas se había situado como hombre de confianza de Grau, para estimular contradicciones y ambiciones entre grausistas y priítas.

  12. Jamás defraudaremos a nuestro pueblo! La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. Fidel, a su llegada a La Habana, en Ciudad Libertad, el 8 de enero de 1959 ¡Jamás defraudaremos a nuestro pueblo! En el informe al Primer Congreso del Partido, en 1975, Fidel explicaba: Una de las primeras medidas de la Revolución fue castigar ejemplarmente a los principales responsables de los crímenes cometidos por la tiranía batistiana. Los torturadores y asesinos, victimarios de incontables patriotas a lo largo de nuestra historia, jamás habían tenido que rendir cuenta de sus hechos. Este elemental acto de justicia, que reclamaba unánimemente nuestro pueblo, dio lugar a una feroz campaña de la prensa imperialista contra la Revolución. En Estados Unidos, sin embargo, decenas de criminales lograron refugiarse y recibieron protección y asilo llevando sobre sus conciencias el asesinato de miles de cubanos.

    De igual modo se procedió a la confiscación inmediata de todos los bienes mal habidos por los funcionarios del sangriento régimen. Esto también ocurría por primera vez en nuestra historia.

    El viejo ejército que había reprimido cruelmente al pueblo fue totalmente disuelto, asumiendo la función correspondiente a las Fuerzas Armadas el glorioso Ejército Rebelde, que como dijo Camilo: “era el pueblo uniformado”.

    La administración pública fue saneada de elementos que habían sido cómplices de la tiranía.

    La malversación de fondos públicos, las prebendas y la funesta práctica del cobro de sueldos sin desempeñar el cargo, fueron erradicadas de inmediato.

    Los partidos políticos que habían servido a la opresión quedaron disueltos.

    La dirección corrompida y entreguista de los sindicatos fue barrida restableciéndose los derechos a los trabajadores.

    Los obreros despedidos de su centro de trabajo bajo la tiranía, fueron reintegrados a sus cargos. Cesaron en el acto los desalojos campesinos.

    El 3 de marzo de 1959 se dispone la intervención de la Compañía Cubana de Teléfonos, monopolio yanki implicado en turbios negocios con la tiranía contra los intereses del pueblo.

    El 6 de marzo se dictó una ley que rebajaba hasta el 50 por ciento los onerosos alquileres que pagaba el pueblo, medida que despertó gran entusiasmo en la población urbana y suscitó verdadera conmoción en los medios burgueses.

    El 21 de abril se declaran de uso público todas las playas del país, suprimiendo el exclusivismo y la odiosa discriminación establecidos por la burguesía en muchos de estos centros.

    El 17 de mayo se dictó la primera Ley de Reforma Agraria. Este paso resuelto, necesario y justo nos enfrentó directamente no solo a la oligarquía nacional, sino también al imperialismo, pues muchas empresas norteamericanas poseían considerables extensiones de las tierras más fértiles del país dedicadas, sobre todo, a plantaciones cañeras. Aunque el límite máximo establecido de 30 caballerías, equivalente a 402 hectáreas, era todavía relativamente amplio, había empresas norteamericanas que poseían hasta 17 mil caballerías, es decir, 227 mil hectáreas, con relación a las cuales la ley era profundamente radical.

    El 20 de agosto de 1959 son rebajadas las tarifas eléctricas, poniendo fin a los abusos de otro poderoso monopolio imperialista.

    Aparte de las medidas señaladas que se aplicaron en el corto espacio de unos meses, la Revolución desde los primeros instantes dio pasos para enfrentar el terrible azote del desempleo, y prestó especial atención a la lucha por mejorar las pésimas condiciones de la educación y la salud pública. Miles de maestros fueron enviados a las zonas rurales y numerosos hospitales comenzaron a ser construidos en los más apartados rincones de nuestros campos.

    El juego, el tráfico de drogas y el contrabando fueron suprimidos radicalmente, a lo que más tarde seguirían los pasos necesarios para eliminar la prostitución, que tan humillante destino imponía a tantas mujeres humildes del pueblo, mediante medidas humanas y justas que incluían educación y empleo para sus decenas de miles de víctimas.

    En relativamente poco tiempo se comenzó a trabajar con éxito en la erradicación de los barrios de indigentes, que tanto abundan en las grandes ciudades de América Latina.

    Poco a poco desapareció la mendicidad y no fue visto más el espectáculo de niños abandonados y descalzos pidiendo limosnas por las calles.

    El país, sin embargo, se encontraba en apretadas condiciones económicas: el precio del azúcar estaba deprimido y las reservas de divisas del país habían sido saqueadas por la tiranía.

    Como este programa de realizaciones era seguido con hostilidad creciente por el imperialismo yanki, los créditos comerciales de Estados Unidos fueron suprimidos y las importaciones necesarias al país se vieron considerablemente afectadas. Esto obligó a la Revolución a adoptar severas medidas de austeridad. Pero no lo hizo a costa de los sectores humildes del pueblo, como suele ocurrir en el mundo capitalista. Se suprimieron las importaciones de bienes superfluos y se estableció una distribución igualitaria de los productos esenciales que, sin lugar a dudas, fue una de las medidas más justas, radicales y necesarias implantada por la Revolución, que habría de enfrentar en los años futuros una lucha desesperada por la supervivencia.

    Pero el imperialismo no estaba dispuesto a permitir tranquilamente el desarrollo de una revolución en Cuba. Fracasados sus planes de impedir el triunfo con un golpe de Estado militar al final de la guerra, victorioso y armado el pueblo, ensayó fórmulas diplomáticas; reconoció al Gobierno Revolucionario y envió a su embajador, quien recibido con extraordinario despliegue de publicidad por la prensa burguesa, asumió de inmediato las habituales actitudes de procónsul, que caracterizaban a estos funcionarios yankis en Cuba, a fin de presionar, frenar y domesticar la Revolución.

    El esfuerzo era, sin embargo, inútil. Por primera vez se encontraban en Cuba con un pueblo sobre las armas y un gobierno revolucionario en el poder.

    Este resumen ha sido elaborado por la Redacción Nacional a partir de las informaciones del libro ¿Por qué la Revolución Cubana? La verdadera historia de la dictadura de Fulgencio Batista, de la editorial Capitán San Luis y el Centro de Documentación de nuestro diario.

    Sabíamos que se iniciaba una etapa enteramente nueva en la historia de la patria, que el camino sería largo y duro, pero que unidos estrechamente al pueblo, marcharíamos adelante. Llegaba el momento de cumplir las promesas del Moncada.

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