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La misteriosa muerte de la Familia Imperial Rusa: Los Romanov -Documental Discovery Channel en Español

En la noche del 16 al 17 de julio de 1918, toda la familia real rusa, el zar, la zarina y sus cinco hijos, el médico del zar y algunos de sus sirvientes fueron asesinados en Ekaterimburgo en el sótano de una casa confiscada a Nicolai Ipatev, un hombre de negocios local. Kakov Yurovsky, el jefe de la checa de la ciudad, obedeciendo órdenes de los dirigentes del partido bolchevique en Moscú, entró en la casa con once hombres armados y descargaron sobre los prisioneros decenas de balas.

Nicolás II había subido al trono en 1894, a la edad de veintiséis años, tras recibir una educación refinada. Hablaba inglés, con acento de Oxford, alemán y francés, era “el hombre más educado de Europa”, según su primo el Gran Duque Alejandro, pero sabía poco de cómo gobernar a un país que tenía un ingente campesinado aislado de la estructura política que él presidía y donde estaba emergiendo un movimiento revolucionario que su policía, famosa por la utilización de métodos violentos, no podía suprimir pese a la represión. La autocracia ya no servía para gobernar un imperio tan grande y complejo, pero Nicolás II se aferró al poder absoluto en vez de ensanchar su base política. Las concesiones que tuvo que hacer tras la revolución de 1905, con la guerra contra Japón por el control de Corea y Manchuria en el trasfondo, no fueron suficientes para sus opositores y le quitaron prestigio a los ojos de quienes las percibieron como un producto de su debilidad como gobernante.

En febrero de 1913 Nicolás II presidió en San Petesburgo la ceremonia que celebraba trescientos años de dominio de la dinastía Romanov sobre Rusia. Hubo acción de gracias en la catedral, dirigida por el Patriarca de Antioquia, que se había trasladado desde Grecia para esa ocasión tan especial, a la que asistió una amplia representación de la clase dominante rusa. La glorificación de la dinastía Romanov pretendía, con esa ceremonia de poder y opulenta, mantener la reverencia popular hacia el principio de la autocracia. Pero también, como señala Orlando Figes, “reinventar el pasado (…) investir a la monarquía con una legitimidad histórica mítica”, justo en un momento en que su dominio estaba siendo desafiado por fuerzas democráticas y revolucionarias. “Los Romanov estaban refugiándose en el pasado, con la esperanza de que podría salvarles del futuro”.

La dinastía Romanov cumplía tres siglos cuando la guerra amenazaba a Europa. A comienzos de 1914, la diplomacia rusa reconocía que una guerra con los imperios centrales, con Austria-Hungría y Alemania, era inevitable, a causa de las presiones proeslavas de un sector del ejército y de la burocracia, pero trataba de retrasarla porque el ejército ruso, de acuerdo con los expertos militares, no estaría preparado para entrar en ella hasta 1917.

El asesinato del archiduque Fernando el 28 de junio precipitó los acontecimientos y colocaron a Rusia y al zar en una difícil situación. Nicolás II sabía que si iba a la guerra, corría el riesgo de la derrota y de la quiebra del imperio; y si permanecía al margen, aunque la neutralidad era casi imposible en aquel momento, podía suscitar el surgimiento de un movimiento patriótico contra él, porque la prensa clamaba a favor de la guerra contra Austria, en defensa de Serbia, y en las calles de San Petesburgo la gente se manifestaba por la misma causa. Cuando el 28 de julio Austria declaró la guerra a Serbia, el ministro de Asuntos Exteriores, S. D. Sazanov, recomendó al zar una movilización general.

Alejandra, hija del Gran Duque de Hesse-Darmstadt y de la princesa Alice de Inglaterra, había sido criada y educada en Inglaterra por su abuela la reina Victoria y era totalmente ajena a la cultura y a las costumbres rusas cuando en 1894 se convirtió en zarina, a la edad de veintidós años. Nunca fue popular y de la correspondencia con su abuela se deduce que tampoco le importaba mucho, convencida de que en Rusia, al contrario que en Inglaterra, los monarcas no tenían “necesidad de ganar el afecto del pueblo”, que adoraba a sus zares “como seres divinos”. Su intromisión en los asuntos políticos y la influencia que Rasputín ejerció sobre ella, emponzoñaron las relaciones entre la monarquía y sus principales y tradicionales apoyos en la sociedad, desde la nobleza, a la Iglesia y el ejército.

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Comentarios

  1. Bueno no olviden que ese zar fue quien ordeno disparar inmisercordemente 13 anos atras en 1905 sobre una multitud inerme en la que tambien se encontraban ninos,mujeres con sus bebes en brazos y que solo querian hablar con su amadisimo zar.

  2. como¡¡¡, la ciencia se equivoca?, o sea que posiblemente los 43 de Ayoxinapa, pueden estar vivos?

  3. Toda esa evidencia fue manipulada no les convenía reconocer a Ana Anderson como eredera" fin de la historia.

  4. él zar lo merecía pero no era para q mataran a sus hijos inocentes

  5. de los romanov amo adoro a catalina su ira poder su vida sexual de la forma para gobernar muchas cosas

  6. lo que es inexplicable es como una mujer de clase obrera podía haber estudiado idiomas y tener una caligrafía idéntica, aparte del parecido físico, también está el hecho de las cosas intimas de la familia que ella sabía, nadie pudiera asegurar que, el apéndice fuera realmente de Ana A, a las personas que heredaron su dinero no les convenía reconocerla ni después de muerta

  7. Esta historia es una leccion para las generaciones venideras…..que no necesita de lamentaciones, sino de tomar conciencia…….que no puedes tener oprimido a un pueblo y tu darte la mejor vida, porque todos somos iguales y todos tenemos los mismos derechos……caso contrario si te crees la divina pomada, pues el pueblo te dara por el culo.

  8. Sólo una incógnita, si solo encontraron huesos, dientes y balas, esos huesos no podrían ser restos de alguno de los otros cadáveres encontrados en la misma zona?

  9. Perecieron porque vivian en una burbuja, en otro mundo, ignorando las penurias del pueblo que reinaban. Pero una fuerza provoca una contra fuerza. Y parece ser que el remedio mató tanta gente como la enfermedad. Desaparecieron los zares Romanoff, pero llegaron otros "zares" con el mismo objetivo. "EL PODER". Aniquilar al adversario y quien se le cruce en el camino. Stalin fue otro totalitario. Sabemos que su locura extermino a millones de compatriotas. El resultado ? Miremos lo que es Rusia hoy. Nada admirable. Mas allá de la política o la ideología. Porque eliminaron a toda la sangre de la realeza ? Aparte del odio, para que en el futuro no existiese la posibilidad de ningún tipo de reclamo por parte de algún descendiente.

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