Fija plazos para todos los objetivos que sean tangibles y medibles, tales como un incremento en los ingresos o en el patrimonio neto, la pérdida de un cierto número de kilos o correr un determinado número de kilómetros. Pero no establezcas fechas límites para objetivos intangibles como desarrollar la paciencia, amabilidad, autodisciplina y otras cualidades personales.
Cuando estableces un plazo para un objetivo tangible, lo programas en tu mente y activas el “sistema compulsivo” de tu subconsciente, el cual te asegura que, como muy tarde, alcanzarás dicho objetivo por esas fechas.
Cuando estableces una fecha límite para el desarrollo de una cualidad personal, este mismo sistema compulsivo asegura que tu fecha límite será el primer día en que comiences a demostrar realmente la cualidad que has elegido.
A menudo la gente se resiste a establecer plazos por miedo a no conseguir sus objetivos en la fecha fijada. Hacen todo lo posible, incluso dejar en el aire la fecha de consecución, para así evitar una posible sensación de frustración.


Comentarios