Esa flor

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522786_325378890893208_1252966994_nAquel día llegué al mismo lugar donde por mucho tiempo había llegado tantas veces, a ese lugar donde reside mi cuerpo.

No había nadie,
Me quedé pensando, ahí parado, mi hombro cansado se dio por vencido y no pudo mas sostener aquel peso, dejé caer mi mochila, en la que cargaba a diario pensamientos, problemas, responsabilidades, alegrías y tristezas.

Cayó vencida al igual que yo a su par en la cama sin hacer nada, cansado de todo, de todo hasta de mi mismo, tanto era mi cansancio que empecé a dormitar y soñar, un sueño en el que me encontraba en un extenso campo verde, el aire entraba en mi cuerpo llenando de vida mis pulmones y observando el cielo despejado y más azul que otras veces, era real mente satisfactorio estar ahí recostado.

Y empecé a fantasear, cerré los ojos, fantaseaba con aquel rostro jamás antes visto, aquella fisonomía, aquel cabello, aquella nariz, aquellos ojos, aquella boca, aquel ser nunca antes presenciado ante mí, su pensar hizo que mi cuerpo sacara un suspiro y una risa nerviosa.

Justo entonces, el aire que pasaba por mi rostro me obsequió los olores más hermosos jamás antes percibidos por mi oler, eran los perfumes más dulces que nunca había imaginado.

Me levanté sin abrir los ojos para disfrutar mejor el momento. Seguí el olor y giré mi cabeza, haciendo esto abrí mis ojos y alcancé ver a lo lejos un campo de flores, eran flores multicolores que parecían brillar con el sol, aquel espectáculo era excitante y me invitaba a explorarlo.

Me levanté pero tropecé, ¿por qué?, entonces me di cuenta de lo que me pasaba, era diminuto, me di cuenta que todo era demasiado grande para mí y peor aún, aquel lugar paradisíaco se hacía imposible ahora.

Escalé por una planta y logré ver que las flores seguían ahí -NUNCA LLEGARÉ, NUNCA LO LOGRARÉ- me dije, y me quedé sentado en esa planta observando esa impotencia de lo que me había convertido, de lo cruel que era la realidad y de quedar ahí.


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